Economistas ya anticipan impactos en sectores productivos por el fenómeno del niño. El agro, la pesca y sectores eléctricos podrían resultar perjudicados con estas intensas lluvias que se anticipan desde este mes hasta septiembre. Los detalles en la nota de Natalia Muñoz. Demoraron, pero llegarán pronto y con fuerza. Lluvias que hasta ahora no habíamos visto en este año se vienen a partir de este mes. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica ya confirmó que el fenómeno del niño llegó y que en nuestro país se esperan precipitaciones sobre lo normal, extendiéndose hasta el mes de septiembre. Se estaría proyectando un niño ya para julio, agosto, septiembre, ya comenzando incluso a haber septiembre más lluvioso, así que se podría esperar esta condición más lluviosa en cuanto a primavera, que también es lo esperado bajo condiciones del niño. El niño también tiende a proyectarse con precipitaciones hacia primavera. Y este fenómeno del niño sería uno de los más intensos desde 1950, lo que podría convertirse en un nuevo dolor de cabeza para la economía chilena. Su intensidad sería tal que puede generar interrupciones en actividades productivas. Entre ellas la agricultura está altamente expuesta y ciertos cultivos podrían verse afectados. Y el resultado se vería en los precios. Básicamente la frutilla, la uva, el tomate cherry, eso sería lo más que afecta. Pero si la intensidad del fenómeno es mayor a lo previsto, se podrían registrar inundaciones masivas o daños a infraestructura, lo que puede extenderse a mayor parte de la economía y con ello presionar la inflación. Y también el ya débil crecimiento económico. Estamos viviendo las consecuencias del niño. Estamos viviendo un invierno muy seco, tenemos un déficit de precipitaciones muy grandes. En algunos lugares de Chile hay menos horas fríos acumuladas, cosa que requieren fundamentalmente la fruticultura. Estamos viendo en estos días fuertes heladas que afectan la producción de cítrico, afectan la producción de paltas. Podrían ser algunas hortalizas de invierno, pero por algún tema de interrupción de cadena, producto de algún evento extremo, no se ve, no se vislumbra un efecto adverso en términos económicos para los chilenos. El Banco Central ya puso sus ojos en el fenómeno del niño. En el segundo informe de política monetaria del año se advirtió como un riesgo para la economía chilena. El ente emisor indicó que un episodio de intensidad moderada puede generar impactos hidrológicos y económicos relevantes. Si el fenómeno del niño, como se ha anunciado, es muchísimo más grande que el habitual, y tenemos el niño que ha tenido distintas menciones, nombre, un niño Godzilla, no sé, un niño más importante, bueno, ahí habría que ver qué impactos pudiera tener porque ya afectaría un territorio mayor, pero eso no está incorporado, no tenemos todavía antecedentes como para hacerlo. Eso sí, los efectos en nuestra economía no serían un choque agregado uniforme, sino que estarían presentes a través de varios canales y distintos efectos, con incidencias según la zona geográfica y la intensidad de las lluvias. Por sobre el fenómeno del niño pueden haber problemas más puntuales en términos de eventos climáticos extremos, que es lo que podría de alguna manera afectar ciertas cadenas de suministro o cosechas de invierno bien puntuales, pero que no van a tener un impacto en los alimentos más bien globales. El traspaso a los datos del IPC de los próximos meses entonces sería acotado, pero todo dependerá otra vez de lo que diga la naturaleza.