Entrevista a Evelyn Benavides, neuróloga y académica Facultad de Medicina UDP.

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Estamos con Sol a Pleno En esta mañana de domingo 5 de julio 9 con 12 minutos 9 con 12 Una semana en la radio Revisando algunas cifras Que preocupan Relacionadas con el insomnio a nivel mundial Más de 850 millones de adultos Padecen insomnio en todo el mundo Se trata de uno de los trastornos del sueño Más comunes Sin embargo, no es el único Sobre cuáles son algunas de las afecciones Más frecuentes que dificultan el dormir Junto con sus síntomas y posibles causas Vamos a conversar con la doctora Evelyn Benavides Neuróloga académica de la Facultad de Medicina De la Universidad Diego Portales Y especialista en Medicina del Sueño ¿Cómo está, doctora? Buenos días Bienvenida a Vivo Vivo Valparaíso. Hola, muy bien, gracias. Muchas gracias a usted por recibir nuestro llamado. Doctora, ¿qué me dice de esta cifra? 850 millones de adultos en el mundo con problemas para dormir. , es un momento bastante crítico respecto a las cifras de trastornos del sueño. Sobre todo también porque ha tomado relevancia en otras áreas de la vida. O sea, los programas que tienen que ver con bajas de peso, con menopausia, con vejez saludable. También han incorporado la medicina del sueño como parte del manejo de estas enfermedades. No es solamente tener un trastorno del sueño, sino como repercute en otras áreas y eso lo ha hecho bastante más visible. Claro, ya vamos a entrar en detalle en eso, doctora, pero comenzar esta entrevista, bueno, haciendo un comentario, yo creo que todos en algún minuto de la vida hemos dormido mal. Pero esto siempre significa que tenemos insomnio o podemos distinguir de alguna forma este problema pasajero de dormir una o dos noches mal de un verdadero trastorno del sueño. O sea, el insomnio es la dificultad para conciliar el sueño, mantenerlo en la noche o despertarnos antes de la hora del despertador. Y constituye un problema de salud cuando dura más de un mes, más de tres veces por semana. O sea, todos hemos tenido alguna dificultad para conciliar el sueño probablemente en episodios estresantes, cambios de casa, cambios de trabajo, tener que dar algún examen, algún problema personal. Y eso no es un insomnio, eso es una mala adaptación cerebral a un problema. Pero si esto se mantiene más de un mes, más de tres veces por semana, ahí hay que consultar, lo cual no siempre termina en tomar algún medicamento o en hacer otras cosas. A veces hay que cambiar hábitos, cosas bastante menos complicadas de hacer. Pero lo que hay que consultar, el tema es que en Chile no tenemos mucho donde consultar porque especialistas en medicina del sueño no somos muchos. Y en la medicina en general se pueden ver estos problemas, pero el acercamiento que hay a estos problemas es bastante poco orientado a la causa y mucho más al manejo que tiene que ver en general con usar algún medicamento que no es sostenible en el tiempo, en el largo plazo. La mayoría de los medicamentos para dormir o que tienen efectos sobre el sueño son sostenibles por un tiempo, no más en general semanas, pero más que eso no están ni siquiera aprobados para su uso en largo plazo. Doctora, ¿y dormir pocas horas siempre significa dormir mal? No, lo que pasa es que en un adulto sano debería dormir entre 7 y 9 horas por noche, pero de corrido y en la noche. También es importante el timing del sueño, no es dormir 4 horas de 7, 4 horas en la noche porque eso no es lo que el cerebro necesita para recuperarse bien. Y a medida que avanza la edad, después de la tercera edad en general, la gente necesita 6, 7 horas por noche, pero menos de 6 horas por noche de corrido ya es por lo menos un signo de alarma. Hay algunas personas que tienen lo que se llama una cantidad de sueño muy pequeña que necesitan, son dormidores cortos que duermen menos de 6 horas por noche, pero eso es una cosa genética y es muy poca gente la que realmente puede recuperarse con eso. O sea, personas que dicen, no, mira, yo la verdad es que conté ahorita que duerma, pero quedo tiquitaca, así como en términos bien coloquiales. Claro, pero eso es muy raro y es genético y la verdad es que la mayoría de la gente lo que hace es robarle tiempo a sus actividades por no dormir, o sea, en el fondo para alcanzar a hacer más cosas en el día dejan de dormir y eso desde el punto de vista crónico, así por mucho tiempo, aumenta los riesgos de infartos al corazón, de infartos al cerebro, de volverse hipertenso, de volverse diabético, de subir de peso, entonces no es algo que sea saludable quitarle horas al sueño porque dicen que en realidad me punde mucho más en la noche y no necesito dormir tanto porque la mayoría de los seres humanos necesitamos dormir las horas que necesitamos. Claro, doctora, usted recién hablaba de hábitos. ¿Hay algunos que podrían afectar nuestra calidad del sueño? Como por ejemplo, ¿cuáles? Hablo de las horas previas de tomar la decisión de, ok, llegó el momento de irnos a dormir, ¿qué es lo que no debías hacer, por ejemplo? Primero hay que ser ordenado y tener el sueño dentro de la agenda. El sueño es un alimento más de nuestra vida y hay que ponerle horario. Uno puede salirse de los horarios, salirse de los esquemas, pero que sean cosas excepcionales, no una cosa cotidiana. Entonces lo ideal es tomar la decisión, ¿a qué hora me voy a dormir? Ya, digo ya, diez y media de la noche si me tengo que levantar a las siete. Y ahí bajar las revoluciones, o sea, media hora sin pantalla, sin computador, sin celular, sin luces. Con luces bajitas, tener una rutina de calma, no discutir en la noche, no mandar whatsapp, no solucionar problemas de noche y poner una música tranquila, realizar un hobby, una cosa con calma y ahí ir a dormir. Eso también. Lo otro, en el día también tratar de funcionar con luz de día, no estar como con las cortinas abajo, como trabajar como encuevado, así hay que evitarlo. Y evitar los domingos, ya que estamos domingos, en pijama. Esta cosa de funcionar todo el día en pijama para el cerebro es como estar entre dormido y despierto. O sea, uno tiene que levantarse con la decisión de funcionar en el día fuera de la cama. Y hacer actividad física, por lo menos media hora, y tener horario de comida, tomar desayuno, almorzar, tomar y comer, más o menos en horarios similares para que el cerebro sepa cuando estamos de día y cuando estamos de noche. Doctora, y las personas que, bueno, trabajan, por ejemplo, en oficina todo el día y dicen, llego a la casa, te vi en siete y media de la tarde, claro, y me voy a ir a trotar. Y terminan su rutina cerca de las 21 horas y después dicen, oh, no qué me pasó, como que quedé muy activado, no me puedo dormir. ¿Eso también podría representar ahí como mirarlo con un poco más de tensión este hábito? O sea, la actividad física es buena y la verdad es que si el horario solo nos permite eso, lo más temprano que se pueda, idealmente con luz de día. Ahora que estamos en invierno también es un problema porque tenemos días más cortos. Y el cerebro censa eso y nos dice más temprano que tenemos que irnos a la cama, lo cual hay que tratar de correrlo hacia diez y media de la noche los adultos. Pero si no hay otra hora para hacer actividad física, la que sea. Pero si podemos elegir, ojalá con luz de día. Doctora, ¿y qué me dice de esta idea de que con la edad es normal dormir cada vez menos? No si peor, pero menos. ¿Este es un mito o realmente el sueño cambia a medida que... No me gusta la palabra envejecer a medida que nos vamos haciendo más grandes. O sea, , va cambiando y de hecho la posibilidad de salir a estar tarde, estudiar y funcionar en el día con poco sueño cuando se está en la época como característica universitaria entre los 20, los 30 años, es más fácil. Porque el cerebro tiene más neuroplasticidad, las neuronas funcionan con más estrés y funcionan bien igual. Pero en la medida que va pasando la vida, esa capacidad de adaptarnos a los cambios es menor. Y nos tenemos que poner un poquito más rígidos en los horarios y de hecho nos cuesta más. O sea, salimos un día hasta las 2, 3 de la mañana y dos días después vamos a estar recién recuperados. Entonces hay que elegir dónde ir y hasta qué hora para no perjudicar tanto el sueño. Y en la medida que llegamos a la tercera edad y va pasando la vida, tenemos menos calidad de sueño además y menos horas de sueño que necesitamos. Pero tienen que ser de calidad porque si hay gente mayor que empieza a despertarse cada rato en la noche o se levanta a ir al baño muchas veces en la noche o come muy tarde o duerme mucho de día, muchas fiestas y eso hace que esas horas del sueño de la noche ya se vayan perdiendo. Entonces hay que ser como cada vez más consciente de la necesidad de ordenar nuestros sueños. El otro día conversaba con psicólogos. Doctora, es tan importante esto que usted está mencionando. Uno de ellos decía, bueno, yo uno de mis primeros instantes de intervención con una persona cuando llega con cierto malestar, yo les pregunto, a ver, ok, , y ¿cómo estás durmiendo? O sea, así de importante, o sea, puede ser el inicio de repente uno puede tener un mal día, se puede estar sintiendo mal y no se da cuenta de que, a ver, no si todo se va a reducir a esto, pero que puede estar el punto de partida al menos acá, de que no estamos durmiendo la hora que tenemos que dormir. La verdad es que los trastornos del sueño, no solamente el insomnio, pueden ser la punta al iceberg de un problema bastante más grande abajo, es como un síntoma. En realidad, en algunos casos, no solo una enfermedad en misma, y se asocia mucho a trastornos del ánimo, a trastornos de ansiedad, que el síntoma más molesto, por decirlo así, es el trastorno del sueño, pero se empieza a perpetuar este problema, porque empieza a tener en el día más ansiedad, llega la noche, no hay una recuperación de los procesos cerebrales que ocurren en la noche, si vuelve la ansiedad y se mete en un círculo vicioso, que es bastante difícil de salir, y ahí hay que consultar a un especialista. Doctora, ¿qué consecuencias puede tener mantener un insomnio demasiado prolongado, un trastorno del sueño durante meses o incluso años sin tratamiento? Porque, ¿puede que también lo normalicemos en algún minuto de la vida? Hay gente que genéticamente aguanta más la mala calidad de sueño, pero eso no significa que no le hagan mal. Y hay gente que empieza ya, lleva tres semanas durmiendo poco, malo, despertándose en la noche y ya consulta. La mayoría de las gente consulta después de años, porque existe una normalización de la mala calidad de sueño, o sea, si tengo problemas tengo que dormir mal, y eso no es tan así. Entonces, los tratamientos se demoran después en hacer efecto, hay una parte de los tratamientos que tiene que ver con estos hábitos, y revisar todos estos hábitos, también descartar otras enfermedades que puedan estar echando a perder más de esto. Por ejemplo, el bruxismo, las amnias del sueño, gente que deja de respirar en la noche, que se ahoga en la noche. Hay otras enfermedades, enfermedades médicas, gente que tiene dolor para dormir y se da vuelta y le duele y se despierta, gente que tiene enfermedades pulmonares y no puede respirar bien en la noche. O sea, hay que hacer un barrido médico de qué está pasando y no ir directamente a algunos medicamentos que existen como en la memoria colectiva de las personas de que son para dormir. Por ejemplo, las benzodiazepinas, los medicamentos derivados del diazepam, producen sueño, pero tienen riesgo. O sea, se pueden usar, pero con súper alta supervisión médica. Hubo otros medicamentos como antialérgicos, antidepresivos, medicamentos que normalmente se usan para otras cosas y que pueden servir para mejorar la calidad del sueño, pero ninguno de esos medicamentos da un sueño normal, normal. Y ninguno es inocuo. Todos tienen efectos secundarios que hay que supervisar. ¿Y siempre con medicamentos se podría tratar el insomnio o hay otras alternativas que han demostrado también ser efectivas, doctora? Se puede tratar de otra forma, pero en algún minuto, la mayoría de las personas que ya llevan años, en algún minuto algo va a haber que usar algún medicamento, pero existen terapias psicológicas que se llaman terapia cognitivo -conductual, que lo hacen psicólogos bien expertos en esto, como que ordenan bien los hábitos de sueño y también lo otro es tratar de buscar las otras causas, porque hay que tratar las otras causas. Si el paciente tiene una depresión, un trastorno ansiado generalizado, una enfermedad pulmonar que lo deja respirar mal en la noche, o una enfermedad que produce dolor, o sea, hay que tratar todas las otras causas que producen el insomnio. Doctora, y ya para ir finalizando, son las 9 de la mañana con 26 minutos. ¿Y el cambio de hora? Mientras la escuchaba, fue imposible no recordar esto, que los chilenos vivimos dos veces al año. Esto también, en un principio, nos desajusta a todos, ¿no? Y recordaba algunos estudios científicos que he tenido la oportunidad de revisar, que señalan que el hecho de que tengamos que enfrentar estos cambios de hora también afectaría la salud cardiovascular, el rendimiento laboral, afecta especialmente a las personas con neurodivergencia, a las personas mayores, si esto del cambio de hora. Se han hecho una serie de recomendaciones para que esto se pueda observar con más detención, pero como que no ha habido gobierno que escuche al mundo científico, que así lo ha propuesto, ¿no?, de poder definir un puro uso horario para nuestro país. Bueno, por donde estamos ubicados en el planeta, nosotros nos corresponde más la hora de Lima que la de Buenos Aires, y en este minuto tenemos la hora de Buenos Aires. , pero si fuéramos bien ordenados con el tema del uso horario y del uso de la luz, deberíamos usar este horario, el horario de invierno. Este sería nuestro horario, ok. Claro, lo que pasa es que en invierno, en la estación del año, hay menos luz. Desde el centro de Chile hacia el sur es una estación más oscura, hacia el norte da un poco lo mismo porque igual hay más luz. Pero por la ubicación que tenemos en el globo terráqueo del centro de Chile hacia el sur es más oscura. Pero en el verano privilegia la luz matinal, que esa es la luz que nos hace mejor a la mayoría de las personas. No a todas, pero la mayoría de las personas funcionamos mejor con luz de mañana que de tarde y de noche. Entonces, eligiendo un uso horario, desde el punto de vista médico, la recomendación es quedarnos con este uso de invierno y no seguir cambiando la hora. Pero depende de una decisión del Ministerio de Energía. Esto no está hecho por el Ministerio de Salud. Entonces, hay otras cosas que van más allá de la salud de las personas que han propuesto como importante para mantener el cambio de hora. Ahí ya son otros temas. Pero lo ideal, independiente del horario en que estemos funcionando, es funcionar en la mañana, de día, con luz de día, hacer las actividades más complejas en la mañana, tener el máximo rendimiento de nuestras vidas en la mañana y hacia la tarde y la noche ir bajando nuestro rendimiento y bajando nuestro estrés y nuestra capacidad de resolución, cosa de tener un ritmo que se llama circadiano, de día y de noche, que tiene que ver con muchas hormonas que se van produciendo en el cerebro y que tienen ese ritmo, que en la mañana estamos como full prendidos y hacia la tarde y la noche cada vez menos. Hay un grupo de personas que les cuesta más, que por genética son más búhos, pero en la mayoría de las personas funcionamos como más alondra, más de mañana. Entonces, siguiendo ese cronotipo, independiente del uso horario en que estemos, es funcionar más de mañana que de tarde y de noche, exponernos a la luz del sol, hacer actividad física en el día, nuestras principales fuentes de alimentación, que sean el desayuno y el almuerzo, ya sea la tarde y la noche comer menos, cosa de explicarle a través de estas claves al cerebro cuándo hay que funcionar más intensamente y cuándo hay que prepararnos para el sueño, que no es que el cerebro no funcione, sino que funciona de una forma diferente, como pasando el camión de la basura por todas las conexiones neuronales, van eliminando células cancerosas, células inflamatorias, mejora la calidad del rendimiento al día siguiente, es como un camión de la basura, que tenemos que darle tiempo para que pase. Doctora, muchas gracias por su tiempo en esta mañana, la doctora Evelyn Benavides, neuróloga, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Agoportales y especialista en Medicina del Sueño, con nosotros en la edición de una semana en la radio para este domingo. Que tengan muy buen resto de jornada, doctora. Muchas gracias. A ustedes, que estén muy bien. Hasta la próxima. Chau, chau. Hasta luego. Hasta luego. Nueve y media de la mañana. Hacemos la primera pausa. Usted se queda con nosotros, porque luego tenemos mucho más. Acá, en Bio Bio, una semana en la radio.