Donald Trump de Estados Unidos, Vladimir Putin de Rusia, Kim Jong -un de Corea del Norte, entre otros veintitrés líderes mundiales, se han reunido con el presidente Xi Jinping en los últimos cinco meses. Con ellos, China se ha vuelto en el centro de la geopolítica global. Vamos a hablar sobre el liderazgo del presidente Xi Jinping, el rol que ha tenido China en este escenario mundial. Estamos con la académica de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, Constanza Jorquera, doctora en estudios americanos y magíster en estudios internacionales. ¿Cómo está Constanza? Bienvenida a Efecto China aquí en Cooperativa. Hola, muy bien, gracias por la invitación. Gracias a usted por aceptarla. Partamos por establecer por qué el foco ha estado puesto en Beijing. ¿Qué ha ocurrido en el último tiempo? ¿Con qué contexto se llega a esta instancia donde decíamos que los principales líderes del mundo, y más de veintitrés si sumamos en total, han estado precisamente reunidos con Xi Jinping en la capital de China en los últimos cinco meses? Bueno, estas visitas también reflejan ciertos ajustes selectivos y controlados por parte de los líderes globales y los países que están visitando China para ajustar ahí y tener un mayor margen de maniobra ante la creciente incertidumbre política. que presenta Estados Unidos en el sistema internacional y también lo que podemos llamar una crisis del multilateralismo. Entonces, citando también al primer ministro Carney de Canadá en el foro de Davos hace un tiempo donde decía que ante una crisis de las reglas y normas, cada uno se tiene que ver por sí mismo y vemos que se da una dinámica en vez de instalar discusiones o acuerdos en foros multilaterales, se da de manera bilateral. Entonces, eso genera que estos países, cierto, buscan mantener abiertos los canales de comunicación con China porque eso se considera más beneficioso que un distanciamiento, sobre todo ante los beneficios que puede presentar este acercamiento y que también vemos que por parte de China hay ciertos reajustes selectivos en su política exterior que son más evidentes y la política exterior estadounidense se vuelve cada vez menos predecible, sobre todo en un escenario de conflicto, crisis, aranceles y otros. Entonces, como decías, hay una gran cantidad de líderes, vamos hacia los 30 de líderes globales visitando China. De hecho, algunos medios le llaman como la diplomacia, ¿cierto? Donde hay una ola de compromisos de alto nivel y se muestra un mensaje bastante claro en un panorama que es muy turbulente y cambiante. Entonces, China se ve como un socio estratégico que brinda estabilidad, certeza y que impulsa a estos países a buscar oportunidades de cooperación y de crecimiento. Ahora, Constanza, el contexto de lo que fue primero la llegada de Donald Trump hasta Beijing, con varios temas para conversar, también con el recordatorio, ¿cierto?, de que en el primer mandato había estado también en Beijing con el propio Xi Jinping, el presidente Trump. Bueno, esta visita se mostraba como la gran cumbre donde todo el mundo estaba poniendo su atención, donde las grandes potencias, las mayores potencias globales se reúnen, ¿cierto?, y que también había una tensión sobre esta narrativa respecto al ascenso de China y la consolidación como la potencia global dominante y este declive de Estados Unidos. Sin embargo, esta visita que tuvo también, Trump estaba acompañado no solamente por su gabinete, los actores claves, sino que también los CEO y personajes fundamentales, ¿cierto?, en la economía global hoy, en la revolución digital, ¿cierto?, tuvo bastante pompa, etc., pero fue bastante poco sustantiva, ¿sí? Xi Jinping no ofrece grandes garantías a Estados Unidos, por ejemplo, que era un punto interesante de ayudar a Estados Unidos a presionar a Irán. Entonces, y un par de días después, Vladimir Putin visita también China. Entonces, se ve también ahí que hay una posición que yo creo que también es muy histórica, esto del orden sinocéntrico, ¿cierto?, donde existía el sistema de estados tributarios cuando el emperador no salía de China, sino que los demás iban, ¿cierto?, en una lógica tributaria a fortalecer esos lazos. Entonces, yo creo que la reunión y esta conferencia también muestra la poca capacidad o liderazgo o contrapeso a nivel diplomático, que eso se traduce a nivel comercial también que tiene Estados Unidos en este momento respecto a China. Ahora también está, ¿cierto?, en la mirada justamente lo que ocurrió después. Esto que señalas, Constanza, de que, claro, va Vladimir Putin los días siguientes. ¿Hay allí también una señal de inmediato, de trato igual, de repetir los protocolos por parte de China? Yo creo que a nivel simbólico sí eso existe, porque hay que tener en cuenta el mensaje de Año Nuevo, también que realiza el presidente Xi hace unos meses, y ahí también insta en otras declaraciones a Rusia a contribuir al sistema multipolar, ¿cierto?, a mantener la estabilidad. También se ve que quien recibe al presidente Putin es un miembro del Politburo, pese a que en algunos otros símbolos protocolares y diplomáticos es bastante similar. Entonces, pero también hay que tener en cuenta que se estaba negociando también el tema del gasoducto Fuerza de Siberia 2, que tampoco Putin se va con un acuerdo muy concreto al respecto. Entonces yo diría que si bien muestra una mayor amistad o cercanía o ciertos gestos que son interesantes respecto a la relación que tienen ambos, también muestran esto de la amistad, que se declaran mutuamente, ¿cierto?, y esta disposición de tener un intercambio estrecho, de impulsar conjuntamente las relaciones filaterales en esta nueva era, ¿cierto?, pero... Yo diría que es más bien simbólico de dar una señal a Occidente que otra cosa. Estamos conversando con Constanza Jorquera, académica de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, doctora en Estudios Americanos y magíster en Estudios Internacionales. Constanza, ¿de qué manera fue el mundo dando cuenta de esto en la última década? ¿En qué momento pasa China a estar en este centro un poco de mirada, sobre lo que decías, de estar recibiendo a estos líderes y también siendo necesario que vaya el presidente de Estados Unidos a Beijing? Bueno, uno puede hacer un rastro cierto, una línea de tiempo a los distintos cambios de la política exterior china. Yo diría que hay que ubicarnos hace bastante tiempo atrás, tipo 2006, 2008, también van en el contexto de las Olimpias, donde hay un giro en la política exterior de China de tener un bajo perfil en lo político y una mayor prominencia en lo económico, de integrarse a los espacios multilaterales y tener un rol más activo en el ámbito comercial, ¿cierto? Y se da esto del siglo asiático, el despertar del gigante, ¿cierto? El auge de China. Y allí empezamos a ver que no solamente China busca el desarrollo en distintos ámbitos, el desarrollo con características chinas, sino que también consolidar sus propios proyectos estratégicos y geopolíticos de mayor alcance o a más largo plazo. Y ahí eso se va a ir consolidando posteriormente con la llegada de Xi Jinping al poder. Y no hay que olvidar que a fines del próximo año hay de nuevo elecciones en el Partido Comunista y obviamente Xi Jinping buscaría un cuarto mandato. Entonces también va de la mano con esta idea de mejor estar en casa y que otros líderes acudan a China. Y teniendo en cuenta esa mayor actividad también durante la pandemia y en la primera administración de Trump con la guerra comercial y posteriormente, hemos visto una conducta de China que apela, por ejemplo, al sur global, a las periferias. También esta idea de contraparte a un occidente que se ve rígido, incapaz de adaptarse a los desafíos globales, que es una amenaza para el multilateralismo. Durante la pandemia los líderes chinos planteaban una y otra vez la necesidad de mantener los flujos del comercio, de mantener el multilateralismo. La cooperación, eso es algo bastante sostenido. También este modelo del futuro compartido para la humanidad y en distintos esquemas regionales con China. Y vemos que también la llegada de Trump nuevamente al poder el año pasado es un factor disruptor, porque si bien se esperaba una línea más dura, es bastante más agresiva y disruptora de un sistema internacional que fue creado por Estados Unidos, su imagen y semejanza, en un contexto bastante complejo de conflictos internacionales que no se han podido resolver, que ya vemos que son conflictos prolongados, como en Ucrania, en Medio Oriente, ahora se agrega Irán, también en un contexto donde se cumplen 80 años de Naciones Unidas en un estado muy débil, muy deslegitimado y sin un apoyo no solamente financiero, sino que también voluntad política. Y también vemos que grandes líderes globales empiezan a acudir a China en contextos bien interesantes, como los desfiles o en el foro de cooperación de Shanghai. Entonces tenemos el primer ministro indio, el líder norcoreano, Kim Jong -un, el presidente Putin, y así. Y vemos que hay ante esta incertidumbre donde Estados Unidos no da garantía, tanto los países europeos, pero también consolidando socios estratégicos que son importantes. Por ejemplo, hace muchos años, la primera visita del año que usualmente hace el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, al exterior, siempre es cierto, es a África. Entonces también hay un acercamiento allí, obviamente está el tema del BRICS Plus y así. Entonces yo creo que, sobre todo en el caso de los líderes occidentales o lo que llamaríamos del mundo Unión Europea, OTAN, se ve que han estado bastante pasivos y no han fortalecido un acercamiento con China que podría ser más beneficioso a largo plazo ante un Estados Unidos que no muestra la capacidad de liderazgo global que se necesita, ni siquiera para los bienes públicos globales, así como tampoco para ofrecer certezas en la propia relación que cada uno tiene con Estados Unidos. ¿Y qué rol le cabe allí o qué papel ha jugado como liderazgo, digamos, distinto a lo que venía pasando Xi Jinping en este periodo que ha tenido a cargo el gigante de Asia? Bueno, en el caso de Xi Jinping hay que tener un contexto general de que los líderes globales de las mayores potencias son líderes bastante envejecidos, pero en el caso de Xi Jinping en particular tiene un liderazgo que cuando llega al poder además tiene... tiene toda una historia familiar y personal de trabajo local, territorial, que eso pese a su origen, que en el partido se llama Los Principitos, que tienen en su familia credenciales de liderazgos en el partido, tiene un arrastre y una historia, una trayectoria de liderazgos y vínculos muy fuertes. Entonces, eso genera que se rearticula un liderazgo bastante fuerte, que no habíamos visto otro líder que tuviera tanto poder a nivel de cargos, atribuciones o proyectos globales a largo plazo desde Mao o Deng Xiaoping. Y ahí vamos viendo que con la llegada de Xi Jinping se establece su pensamiento, que también se incorpora a la Constitución. También vemos que instala esta idea del sueño chino, que el espejo de esto sería la comunidad de futuro compartido para la humanidad, la iniciativa de la franja y la ruta. Entonces, se ve como un líder que piensa y reflexiona a China desde sus propias raíces. Hay un rescate también histórico del pensamiento, de la cultura, y exporta y atrae un liderazgo que es fuerte, pero está muy arraigado al propio pensamiento filosófico y cultural chino, que se ve bastante estoico, ¿cierto? Y bastante mesurado y capaz de ofrecer una alternativa que yo creo que lo que el mundo más necesita hoy en día es certeza y una capacidad de visión. Entonces, claro, obviamente genera mayor, podríamos decir, atracción, si es que ocupáramos ese concepto más de soft power, respecto a qué representa el proyecto chino y el modelo de desarrollo chino a largo plazo, que vemos que ha sido bastante exitoso. Entonces, ahí vemos que todos estos líderes giran y dicen, bueno, aquí hay una gran estrategia, hay un proyecto global por parte de China, quizás sería buena idea, ¿cierto?, rediseñar e intensificar los intercambios y mantener una comunicación más frecuente, lo cual no significa que hay un alineamiento ni nada de eso, sino que se refleja también la importancia que le dan los países a la relación con China y la disposición de fortalecer la comunicación estratégica. Y otro elemento que me parece importante es profundizar la confianza política mutua. Y esto en un marco de cooperación bastante pragmática, una lógica muy china también que tiene que ver con el beneficio de los pueblos, todo de la diplomacia pueblo a pueblo es bastante interesante y ha tenido sus frutos porque vemos que muchos países, incluyendo Chile, tenemos exención de visado, por ejemplo, y hay otros acuerdos que se han hecho que van en esa línea. Estamos conversando con Constanza Jorquera acá en Efectos China en Cooperativa. Finalmente, Constanza, respecto a la mirada desde esta parte del mundo, de América Latina, el rol de Chile también, a esto que está ocurriendo en esta nueva geopolítica, con el rol de China, en fin, ¿a qué habrá que estar atento desde este lado? Bueno, yo creo que estamos en una situación regional de bastante turbulencia porque estamos viendo giros políticos importantes, entonces pienso que hay que hacer una reflexión respecto a cuál es la política exterior de los nuevos liderazgos porque estamos en una situación, yo diría hace bastante tiempo, de fragmentación regional que yo considero grave porque no veo que haya una sola voz o una posición regional respecto no solamente a China, sino que a las grandes potencias y en ese sentido quisiera destacar una conversación telefónica que tuvo el presidente Xi con el presidente de Brasil, Lula da Silva, el 23 de enero de este año donde Xi Jinping destacó y le expresa a Lula el compromiso de China de ser siempre un buen amigo y socio de América Latina y que en conjunto había que impulsar la construcción de lo que llaman una comunidad China -América Latina con un futuro compartido. Sin embargo, esa puede ser la voluntad de China, pero desde nuestros países también hay que entender que es necesario mantener políticas exteriores de Estado con pragmatismo, con una visión que en el caso de Chile a partir de distintos acontecimientos que hemos visto, por ejemplo, lo del cable submarino y otros, más allá de la diplomacia comercial o que China sea nuestro primer socio comercial y que somos socioestratégicos en un lugar bastante alto, ¿cierto? con los avances de la relación bilateral, no veo o no vislumbro que al menos en esta administración hay una posición específica respecto a China o declaraciones o una intención de viaje. No hay que olvidar que en la administración anterior el presidente Boris se reunió cuatro veces con el presidente Xi, dos visitas a China y otras en marcos de la APEC, lo cual no es menor. Entonces, me parece que si bien La relación entre ambos países es muy sólida y es muy confiable y tiene mucha tradición y mucho raigambre cultural y de muchos instrumentos de cooperación. También es importante desde América Latina y desde Chile plantear cuál va a ser nuestro rol internacional y si vamos a seguir caminos como la autonomía estratégica u otros frente a esta cercanía más ideológica, podríamos decir, de este y otros gobiernos de la región con el Estados Unidos de Trump, que es un Estados Unidos bastante específico. Le agradecemos a Constanza Jorquera por esta conversación aquí en Efecto China en Cooperativa. Ella es doctora en Estudios Americanos, magíster en Estudios Internacionales y académica de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales. Muchas gracias, Constanza, y que tengas una muy buena semana. Muchas gracias a ti. Les deseo una excelente semana a todos los auditores y, por supuesto, al equipo de Cooperativa, le agradezco muy bien.