Nueve minutos nos separan de las 19 horas. Sin duda, hoy día la gran noticia es lo que se ha robado las portadas. Es esta cumbre entre los líderes, el presidente de Estados Unidos y de China. Queremos conversar y analizar las implicancias con Francisco Ocaranz, analista internacional de la Universidad de Bernardo. Francisco, ¿cómo estás? Muchas gracias por acompañarnos. Muy bien, muchas gracias, Cristian, por la invitación. Francisco, son 10 años que no hay una reunión de este tipo. Los lineamientos principales, ¿qué se puede esperar de una cita como esta? Puede bajar la presión de lo que ha estado llevándose a cabo entre las dos grandes potencias, China y los Estados Unidos. Desde ese punto de vista es una buena señal que se reúnan y además que... Que hayan querido juntarse, ya es una buena señal. Es una buena señal, es una buena señal que haya aterrizado el avión de Donald Trump. Es una señal también interesante esta gestión estratégica, diplomática que hicieron para permitirle el ingreso a una persona que tenía prohibido el ingreso a China, como el secretario de Estado Marco Rubio. Se recurrió a algún tecnicismo y algo más, pero lo que hay detrás es una señal de buena voluntad. Independiente de lo que pudiera ocurrir, no va a cambiar la estructura de las relaciones entre las dos superpotencias mundiales, pero sí pueden ocurrir algunas cosas al mediano plazo al menos. Pensando, por ejemplo, en la tensión que hay en Medio Oriente y el papel que puede cumplir China. Evidentemente ahí hay algunas cosas que conversar. Nadie quiere verse como derrotado, especialmente los Estados Unidos. Los Estados Unidos tampoco quieren que China termine siendo la potencia o el actor que termina por destrabar esta guerra aparentemente sin salida, que le está costando tan cara a ellos mismos, a los Estados Unidos, pero también al mundo. Entonces, bueno, pueden pasar cosas interesantes en la reunión. Claro, son muchísimos los temas. Temas de aranceles, temas geopolíticos, Taiwán, el tratamiento de las empresas norteamericanas. En fin, hay muchísimos temas que hay pendiente y que generan tensión entre Estados Unidos y China. Pero si uno pudiera, tal vez, resumir alguno, ¿va a ser la guerra con Irán pensando en la posición de China, pensando en la incidencia de China y en las necesidades de Estados Unidos también de que se abra definitivamente el estrecho hermoso? ¿Puede ser considerado el gran tema a tratar? Da esa idea porque el presidente Trump tiene un gran problema entre manos. Es un problema que lo vincula al mundo de una parte. Él quiso abrirse al mundo, él quiso transformarse nuevamente en una presencia importante, como siempre la ha tenido Estados Unidos. Pues se pensaba que no iba a ser así, pero él lo decidió finalmente. Y evidentemente porque está pagando un altísimo costo que podría manifestarse en las elecciones de medio término a fin de este año. Entonces, pareciera ser que específicamente Irán y más precisamente el estrecho de Hormuz van a ser protagónicos. Pero indudablemente, por un asunto histórico, por un asunto geopolítico y por un asunto de futuro, Taiwán también. Pero da la idea de que van a ser más cautos respecto de lo que pudiera ocurrir con Taiwán. Tal vez no es el momento. ¿Qué señal se quiere mostrar ya, lo último, con respecto a esta reunión con la presencia de este nivel del empresariado estadounidense, de las grandes empresas americanas que forman parte de la gira? Está mostrando de que forma parte, podríamos decir, de lo más relevante de las relaciones internacionales actuales. Mucho se dice que estamos viviendo una nueva guerra fría. Entonces uno dice, bueno, ¿en qué consistía la guerra fría, propiamente tal, que nos acompañó toda la segunda mitad del siglo XX? Pero es un problema de carácter ideológico en lo fundamental. El de la guerra fría actual, si es que podemos recurrir a esta comparación, pero bueno, siempre son bienvenidas. Por último, para explicarnos la realidad, pero hay que hacer algunos matices. Tal vez no tiene un componente ideológico fundamentalmente, sino que más bien lo que impera es el pragmatismo. De lo cual los chinos saben mucho, por cierto. Y es ahí donde cuestiones tales como la economía, las finanzas internacionales, la tecnología, el dominio de las rutas de transporte, de los espacios de materias primas, hoy día son fundamentales. Y en ese sentido, entonces, el mensaje de esta verdadera junta de empresarios que está acompañando a Donald Trump es un mensaje importante. Más allá, insistimos, de lo que pueda realmente ocurrir al corto plazo. El tema de los aranceles no va a cambiar mayormente. Y los chinos no lo están esperando, se han ido adaptando a esto. Cuando uno vuelve a la guerra, por ejemplo, y la vincula a la economía, a los chinos en alguna medida les conviene. Cada día que pasa, Estados Unidos sigue gastando, sigue... Se sigue militando. Exactamente. Ahora también los Estados Unidos lo calcula para el caso de los chinos, a pesar de las buenas relaciones que tiene con Irán y de las posibilidades que ha tenido Irán para enviar hidrocarburos y petróleo a China, no solo por mar, sino que también por tierra, de todas maneras no es del todo satisfactorio para los chinos, ellos también están viendo su crecimiento y su desarrollo algo hipotecado en todo lo que hay aquí detrás. Entonces el asunto económico tiene una significación sumamente importante. Y otro tema es Taiwán y la producción de semiconductores y esta especie de PACS del sílice o del silicón que se firmó de cierto punto de vista a fin del año pasado. ¿Por qué? Porque bueno, tiene que ver con quién va a dominar, quién va a tener independencia respecto de la producción tecnológica y específicamente acceso a la inteligencia artificial. Que es el mundo que, no sé si se nos viene, porque parece que ya está acá. Ya está, ya está claro. Y además China se ha encargado de ir desarrollando sus propios modelos, generando además empresas muy potentes en el área. Francisco, otro tema que también hoy día tiene muchísimas repercusiones que tiene que ver con, nuevamente, ya las hostilidades entre Rusia y Ucrania. Y particularmente un ataque después de algunos días de tregua muy fuerte, más de 800 drones los ataques rusos. ¿De qué sirvió, de qué sirve una tregua como la que vivimos si al cabo del término de esta viene un nivel de ataque como el que estamos observando? Son treguas que responden a cuestiones muy precisas. Los rusos necesitaban un par de días para realizar sus conmemoraciones históricas, para celebrar el día de la victoria. Eso es lo fundamental, pero claro, nadie podía pensar de que era esta la puerta a través de la cual las naciones beligerantes y el mundo íbamos a entrar en un momento de paz entre rusos y ucranianos. Eso era el mensaje de Donald Trump cuando lo anuncia, que es un mensaje muy grandilocuente, que claro, si uno no conociera la situación como tal, casi que imaginaría un acuerdo, el principio de un acuerdo. Claro, lo que pasa es que el presidente Trump, de acuerdo con fidelidad al estilo que ya le conocemos y que se ha maximizado en su segundo gobierno, ya nos acostumbra a brindar este tipo de frases, siempre muy poderosas, a veces más precisas, a veces quedan medio abiertas. Pero que si uno lo pilla en desprevenido puede generarse más expectativas de lo que efectivamente hay. Digamos, es bastante esquizofrénica la relación que se ha hecho respecto de Estados Unidos con Irán a lo largo de estos últimos dos meses, incluso con Venezuela. Parece que a veces se quieren, a veces no, a veces están muy cerca, a veces no. Lo mismo está ocurriendo con Cuba. Entonces los medios ya dan cuenta de esta especie como de paradoja Trump, no, relativa a la frase de Donald Trump. Pero cuando uno ya lo estudia, cuando uno lo sigue, se da cuenta de cómo es y pareciera ser que no hay que utilizarlo mucho como brújula, sino que hay que esperar cómo se van dando efectivamente los hechos. Y al ser y al tener tan buena relación entre Rusia y China, ¿se puede tocar el tema de este conflicto puntual, Rusia -Ucrania, en esta reunión con Donald Trump? Puede ser alguno de los temas, tal vez no el principal, pero efectivamente también hay algo ahí que tiene que ver con estabilidad. A los chinos no les conviene que Rusia se desgaste demasiado, ya que finalmente en algún punto tienen una comunidad de intereses. Tuvieron que limarla a lo largo de su propia historia, ¿no? Los rusos y chinos, o cuando eran soviéticos los rusos, no se llevaban nada bien, porque cada uno quería ser la vanguardia del comunismo, de una manera de entender y ver el mundo. Pero hoy día ambos tienen una cierta comunión de intereses respecto de este cuestionamiento a la vanguardia occidente y a la primacía de los Estados Unidos como superpotencia. Entonces, para todos sería una buena noticia finalmente que se obtuviera la paz, pensando en las naciones, pero también evidentemente pensando en las personas que están sufriendo los coletazos de la guerra. Sin duda que es así. Francisco Caranza, muchísimas gracias por estos minutos con nosotros nuevamente. Que estén muy bien. Muchas gracias por la