Hola, ¿cómo están? Bienvenidos, bienvenidos una vez más a Sanamente. Hoy tenemos tantas cosas que compartir con ustedes que queremos partir rápidamente porque en este episodio vamos a abordar los asuntos de salud mental perinatal. ¿Cómo impacta en la salud de las guaguas? ¿Cómo nos sentimos las madres durante esa etapa? Para eso estaremos con la experta española Ivonne Olsa. También vamos a conocer qué es el autosabotaje y cómo podemos transformar nuestras posibilidades y las de nosotros mismos si es que comprendemos estos conceptos que nos entrampan literalmente. Esto y tanto más en este capítulo que comienza ahora. El baile es algo que algunos hacemos con mucho entusiasmo, más tal vez no con tanto talento. ¿Qué importa? La idea es poder dejarse llevar, no pensar, poder además ejercitar el cuerpo, ¿no? Pero detrás de cada movimiento hay mucho más que ritmo. De hecho, a veces no hay ritmo. Nuestro cerebro trabaja activamente coordinando el cuerpo, la memoria y las emociones. ¿Qué pasa con nuestro cerebro cuando bailamos y cómo impacta en nuestro bienestar? Constanza Pérez, coma una experta en baile. Nos cuenta más detalles en la siguiente nota. Para mí personalmente el baile es expresión. A mí me costaba mucho cómo comunicarme con la gente, cómo expresarme con la gente. El hablar para mí era muy difícil, pero siento que la música me ayudó mucho a yo poder comunicar y transmitir las cosas que yo sentía. Alejandra baila desde pequeña. Hoy es profesora de danza, pero para ella no es solo un trabajo, es una forma de expresión, una extensión de su propio ser. A mí me pasaba que yo en el colegio me iba muy mal. Si era como lenguaje, matemáticas, yo no era muy buena, sobre todo matemáticas, no era nada buena. Entonces mi memoria siempre iba de la mano con mi memoria muscular. Yo solía agarrar un cuaderno y girar y dar vueltas y estar así como dando vueltas por la casa, por la alfombra. Al no ser tan buena como memorizando palabras o cosas así, números, siento que la memoria muscular me aportaba para yo poder recordar ese tipo de números, palabras que se me dificultaban de una u otra forma a mí. Bailamos para celebrar, compartir, hacer ejercicio o simplemente disfrutar. Movernos al ritmo de la música o incluso sin ella es parte de la vida. Pero más allá del ritmo, ¿qué ocurre en el cerebro cuando bailamos? La danza no es solo movimiento, es una actividad compleja que involucra memoria, atención y coordinación. Con la música se activan los centros de recompensa y concentración y con los movimientos los sistemas sensoriales y motores. La música es una de las prácticas humanas que se ha estudiado que tiene más impacto sobre la activación cerebral en general, en un global. Hay activación de las zonas del movimiento, de las zonas sensoriales, evidentemente de las zonas auditivas, de las zonas relacionadas con el ritmo, y todas esas un poco al mismo tiempo. También hay una parte muy fuerte como... ¡Gracias! creación de redes de recompensa, porque en general uno se siente muy bien cuando uno baila, cuando te mueves. Y también hay una parte de la parte emocional y de recuerdos muy importante, porque cuando tú bailas quieres expresar algo, como que tú cuentas una historia cuando estás bailando una coreografía. Lo interesante en este caso no es que nuestro cerebro se active mucho, digamos, cuando bailamos, sino que obliga a distintas partes del cerebro que se encargan de distintas funciones, como la memoria, la motricidad, la visión, a trabajar de manera conjunta, de manera más precisa, vuelve más eficiente la comunicación de estas áreas del cerebro. Años de trabajo y constante aprendizaje tienen sus frutos, pero no solo en una mejor técnica, sino también en un cerebro diferente. En mi proceso de la danza he encontrado que vamos por procesos, vamos por partes. Primero, claro, uno siempre está con cuentas, que es lo básico, pero cuando llega un momento de conexión tan profunda, cuando ya internalizaste tanto los movimientos, ya son parte como tuya de tu interior, ya no pienso. Ahora solo como llega un momento en el que siento. Es como aprender a andar en bicicleta. Al principio tú tienes que concentrarte súper bien, de no caerte, de mantener el equilibrio, ¿cierto? Y después lo puedes hacer sin pensarlo mucho. Y un poco lo mismo pasa con los bailarines profesionales, ¿cierto? Que en el fondo, como tú llevas tanto tiempo practicándolo de forma muy disciplinada, constante, ¿verdad? En el fondo, los recursos que tú necesitas para poder ejecutar esos movimientos complejos se van como afinando. Estudios muestran diferencias entre los cerebros de bailarines expertos y principiantes. Los profesionales mostraban patrones asociados a mayor coordinación mental, creatividad y eficiencia. Mientras que los amateurs mostraban más actividad ligada a mayor atención a los estímulos externos. Sin embargo, los beneficios no son exclusivos para los profesionales. En jugadores de Dance Central, la práctica casual y sostenida en el tiempo demostró mejoras en el equilibrio y la coordinación motora. Lucía Amoruso participó en una investigación con tangueros profesionales y no profesionales, identificando cómo la experiencia en la disciplina impacta en el cerebro. Lo que hacían era observar videos de una pareja de tangueros bailando, que podían ejecutar estas figuras de baile de manera correcta o incorrecta. Y lo que se veía era una modulación gradual justamente de la capacidad para predecir y anticiparse al error que podían realizar los otros. El estudio del cerebro en movimiento es reciente, pero nuevas tecnologías están ampliando lo que sabemos. En Chile, el proyecto Soma Bosque, liderado por Claudio Pérez, explora la danza sin música y en conexión con la naturaleza, utilizando un casco para medir la actividad cerebral. El integrar los baños de bosque con un estilo de danza movimiento, como es la danza de contacto e improvisación, apostamos a que fuera una mezcla novedosa, atractiva y que pudiera generar un aprendizaje socioemocional significativo. Pero luego viene lo más interesante, que es probar si esa mezcla realmente genera un impacto en tus indicadores neurofisiológicos. Porque bailar de a dos o más también es especial en sí mismo, provoca la activación cerebral en regiones asociadas con la empatía y con la cognición social. Trato de ver la danza como una forma de expresión, como un diálogo, donde uno tiende a tener conversaciones, es una forma de conectar y como dialogar con otra gente sin usar necesariamente como las palabras de un medio. Bailar a lo largo de la vida puede contribuir incluso a una mejor vejez. Hoy se estudia como terapia complementaria para enfermedades como el Parkinson, la que podría mejorar el equilibrio y la movilidad en personas mayores. Hechas personas que bailan tango de manera sostenida, mostraban cerebros más jóvenes que lo que su edad cronológica indicaba para esos cerebros. Entonces sí, yo creo que hay un potencial en la danza en términos terapéuticos. Toda actividad que te ayude a coordinar contigo mismo y con otros, y estar más atento a diferentes estímulos, etcétera, es algo que a la larga, en general, va a tener un impacto muy positivo en tu trayectoria de desarrollo. La danza fortalece el cerebro, así que cuando suene esta canción que te gusta, suéltate y baila, porque cada paso no solo se siente bien, también te transforma por dentro.