Cohousing: repensar la vivienda desde la comunidad. Habla: Luz María Vergara investigadora Laboratorio Ciudad y Territorio UDP Javier Ruiz- Tagle Venero profesor IEUT-UC y Dir Núcleo Milenio NUVIV Juan Carlos Sáez miembro del Directorio Fundación Cohousing Chile Emil Nortoft miembro de la comunidad cohousing Saeettedammen Pania Noema miembro de la comunidad cohousing Saeettedammen

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A veces las claves están en el pasado, no necesariamente en una evolución a futuro. Y ante la enorme crisis de soledad, la dificultad que tenemos para cuidarnos a medida que nos ponemos mayores, han surgido alternativas en el mundo que justamente han mirado hacia atrás. Cómo vivíamos en la comunidad, cómo teníamos una tribu, cómo coexistíamos. De ahí surge este modelo de cohousing o covivienda, donde la comunidad define vivir junta, tienen espacios comunes, donde se ayudan unos a otros, se protegen, se cuidan, pero también permiten estimular una vida social que tiene una inmensidad de beneficios. Este modelo fue también en Chile visto con ojos promisorios de parte del arquitecto Eduardo Castillo Velasco, pero aquí en Dinamarca lo están llevando al siguiente nivel. Veámoslo en la siguiente nota de Constanza Pérez. En el mundo existen más de 8 mil millones de personas, cifra que crece cerca de 80 millones cada año. Según ONU Habitat, se podrían necesitar hasta 3 mil millones de nuevos hogares, lo que implicaría levantar 96 mil viviendas asequibles cada día. Con una población que crece exponencialmente y es cada vez más longeva, la búsqueda de alternativas habitacionales es más urgente que nunca. En Dinamarca encontraron una respuesta distinta. A finales de los años 60 nació una propuesta que ponía a la comunidad en el centro de la vivienda. Sus creadores la llamaron cohousing. ¿Cómo se genera esto? Es que se generan viviendas que son completas, digamos. Yo tengo mi vivienda, aquí tengo mi cocina, mi dormitorio, cierto, living, comedor, todo lo que necesito para vivir mi vida privada cotidiana. Y al mismo tiempo tengo una gran proporción o lugares comunes que son importantes. Quizás hay más lugares comunes que una vivienda colectiva tradicional. Aunque puede sonar similar a vivir en una villa o condominio, la diferencia es sustancial. Los espacios comunes van mucho más allá de una plaza o una sede vecinal. Aquí los propios habitantes son dueños y arquitectos del lugar que habitan. Y eso público viene trabajado con los mismos vecinos. Los mismos vecinos participan en el diseño de ese edificio, de esos espacios públicos, y luego participan en la gestión. Entonces, lo bueno que tienen este tipo de configuraciones es que no termina con la entrega de una llave. La misma comunidad se autogestiona. Esto es muy importante, porque la idea es que las personas estén tomando decisiones, estén activas, y no que descansen en un servicio externo. Ceretam, fundada en 1972, es la comunidad cohousing más antigua del mundo. Ubicada al norte de Copenhague, reúne 27 casas dispuestas, de manera que, inevitablemente, uno pasa por el antejardín del vecino. Una forma de pensar la vivienda desde el sentido de comunidad. Fue el primer lugar en el que la gente se paró a reflexionar, y se preguntó, ¿podemos conservar todo lo bueno de las comunidades cercanas, y al mismo tiempo, crear un espacio más privado para que las personas y las familias puedan estar a solas? , que eres intimidad, y ya sabes, tener tu propio tiempo sin que te molesten. Te sientas en tu jardín trasero y es encantador, o al menos el mío lo es, creo. Pero quiero estar en contacto con la gente. Puedo tomarme un café en el jardín delantero y en verano sacamos la comida y comemos ahí afuera. Y los que quieren nos sentamos en una mesa larga en la zona delantera. Así que salimos y a veces somos 20 personas y otras veces solo dos. Pero eso indica que quieres ser sociable si alguien más quiere ser. Ceredam ofrece una cocina y comedor comunitario, un minicine, mesa de billar, sauna y lavandería compartida. Espacios que no solo se comparten, sino que se cuidan y se les da vida entre todos. Debido a la distribución de las casas, vas y vienes por delante de las casas de tus vecinos. Aún así, puedo sentarme aquí y ver a mis vecinos pasar y nos saludamos con la mano cuando pasan. Así que hay muchos puntos de contacto. Suena raro, pero la lavandería se convierte en el corazón de la comunidad en el día a día. Porque es algo que todo el mundo tiene que hacer. Así que te ves un poco obligado a salir de tu propia casa y entrar en la zona común. Y es ahí donde te encuentras con la gente. Por supuesto, ya los conoces. Pero te topas con gente con la que no habías planeado encontrarte y entonces tienes una pequeña conversación. Pero, ¿se puede pensar en esta alternativa de vivienda en Chile? Estos modelos de convivienda, de vivienda de este tipo, en el fondo también son muy culturales y son muy locales. O sea, cómo es una vivienda así en Dinamarca, en Francia, en España, puede ser muy distinto a cómo sea, por ejemplo, en Chile. Y yo creo que ahí es importante entender cómo buscamos maneras en que este tipo de vivienda se adapta a nuestra cultura y la podemos entender. Partimos tratando de crear una comunidad y fracasamos. Nos dimos cuenta que el desafío es sobre todo cultural. Entonces, en nuestro primer intento de comunidad, las discusiones se volvieron, voy a decirlo derechamente, ridículas. ¿Cuántos perros puedo tener? Si mi perro puede ser grande o chico, no, es que yo no pienso dejar a mi perro afuera. Entonces, nos dimos cuenta que la gente, primero, no tiene un lenguaje, una forma de conversar no violenta, sin agredirse, sin mirar al otro como un otro legítimo. La Fundación Cohousing impulsa hoy proyectos de convivencia para personas mayores, apostando por la autogestión, el fortalecimiento de los vínculos sociales y un alcance democrático. Los fundamentos de esto requieren, ¿no es cierto?, entender de que no se trata de ir a comprar una casa, sino que se trata de construir junto a una comunidad. Ahora podría ser que modifiquemos casas. Hemos pensado en la modificación de casas en Valparaíso. Hemos pensado que este modelo no debe ser un modelo de la clase media profesional alta. Ojalá pudiésemos traspasarlo a todas las capas sociales del país. Nuestra fundación se ha movido en ese sentido. El Fundación Cohousing no llega solo como una solución habitacional, sino también como una forma de recuperar el sentido de comunidad. Aunque como reconocen sus propios habitantes, no es para todos. Funciona cuando cada persona se involucra y respeta los espacios del otro. Para , personalmente, es como una familia. Hay algunos miembros de la familia con los que te llevas muy bien y otros que son simplemente muy irritantes. Así que lo describiría un poco como una familia. Al menos, para lo es. Tenemos una comunidad vecinal muy unida en la que cuidamos de los hijos de los demás. Si alguien quiere ir al cine o si quiere salir con sus amigos. Nos cuidamos las casas unos a otros si alguien se va de viaje. A los miembros de la comunidad que son mayores los cuidamos de muchas maneras. Básicamente, te haces amigo de tus vecinos en lugar de ser solo vecinos. En tiempos donde las ciudades son cada vez más densas, con soluciones habitacionales pensadas en la verticalidad y vínculos sociales más frágiles, la respuesta a la crisis habitacional y los cambios demográficos puede estar en la forma en que pensamos las ciudades y la cultura de comunidad.