por todo, que te vaya muy bien. ¿Son las 10 con 50 como decíamos? Claro que sí. 10 minutitos para las 11 de la mañana. Nos contactamos a esta hora con el abogado y académico de la Universidad Diego Portales, Cristian Riego, quien muy gentilmente junto a nosotros va a analizar el momento actual de la Universidad Diego Portales. de los principales desafíos que estamos teniendo justamente en distintas materias y particularmente la de la Fiscalía. Cristian, ¿cómo te va? Gracias por estar junto a nosotros una vez más. Hola, Cristian, ¿qué tal? Buenos días. Cristian, dentro de... se espera la cuenta pública del Fiscal Nacional Ángel Valencia y como decíamos hay varios desafíos y uno de los principales desafíos sin duda también es cómo enfrentar la corrupción, el crimen organizado. Y recién estábamos con Carlos Zárate hablando sobre lo que está pasando en México y cómo finalmente se ha ido enquistando el crimen organizado en distintas capas de la sociedad. ¿Cuál es el principal desafío y quizás cuál es la materia pendiente de la Fiscalía, del Ministerio Público? A ver, yo creo que el principal desafío en materia de crimen organizado y eso es lo que muestra la experiencia mexicana, por ejemplo, es mantener a las instituciones del Estado limpias. O sea, mantener una justicia independiente, mantener un, digamos, unos jueces, unos tribunales de justicia que efectivamente sean independientes también e imparciales, que no puedan ser penetrados, ni por la política, ni por otros elementos de la sociedad que eventualmente pueden, esos mismos canales pueden ser usados por el crimen organizado. México, por ejemplo, es un país que desde hace muchísimos años no tiene instituciones sólidas. Y todo lo que ha ocurrido en materia de crimen organizado, bueno, por supuesto hay otros factores, como el hecho de estar al lado de Estados Unidos y tener un mercado de droga enormemente próspero, digamos, y que mueve mucho dinero, pero yo diría que eso se ha combinado con el hecho de que México nunca ha tenido instituciones sólidas. Los políticos mexicanos nunca han tenido interés en construir instituciones sólidas porque les gusta manipularlas. Bueno, y esa misma debilidad de las instituciones es la que permite que el crimen organizado las penetre y que en realidad hoy día no sea tan fácil distinguir entre el crimen organizado y las instituciones del Estado porque están absolutamente engarzadas, digamos. Por lo tanto, el desafío en Chile es mantener nuestras instituciones limpias en mantenerlas independientes, en no permitir que sean controladas por nadie, atención, por nadie, porque en la medida que son controladas, por ejemplo, por los políticos, eso deriva en que en algún otro momento ese control de los políticos pueda ser reemplazado por el de los delincuentes. Y yo diría que ese es el desafío sin duda. Son susceptibles finalmente también para eso, para ser coaptadas por las bandas de crimen organizado. Ahora, sabiéndoles el ejemplo de México y entendiendo lo que ha tenido que vivir ese país, Chile también se tiene que preparar, y la transparencia en las instituciones es fundamental. Pero, ¿qué puede hacer el Ministerio Público también para preservar eso? Mire, yo creo que esto es un... O sea, los fiscales y el Ministerio Público tienen que mantener su independencia, actuar siempre con apego al respeto a la ley, a los hechos de los casos, y no dejarse en ningún momento, digamos, avasallar por otro tipo de pretensiones que van a querer manipularlos, que eso siempre va a existir. Pero yo creo que el desafío no es tanto para el Ministerio Público hoy día, ni para el Poder Judicial, sino para la política. Porque la política chilena, en los últimos, yo diría, 20 años, 10 o 20 años, ha tenido muchos problemas con el sistema de justicia, básicamente derivados de casos de corrupción. Y eso ha generado una enorme tentación de parte de la política por penetrar, por manipular, por controlar al aparato de justicia, al sistema judicial y al Ministerio Público. Esto se ha traducido en reformas, se ha traducido en prácticas, como las que vimos con el señor Hermosilla, por ejemplo, en el gobierno del presidente Piñera, ¿cierto? Se ha traducido en reformas legales. Por ejemplo, el Ministerio Público recientemente, digamos, ha dictado una serie de normas básicamente tendientes a concechar el poder del Ministerio Público con el fiscal nacional, con el fin de lograr un mayor control, evitar que los fiscales regionales persigan a los políticos que rapiñan, digamos, que se ven involucrados en distintos actos de corrupción a nivel regional, etc. Si la política insiste en controlar las instituciones de la justicia, cosa que yo me temo puede bien ocurrir o seguir ocurriendo, eso va a abrir, las va a debilitar y va a abrir perspectivas para que el narcotráfico también pueda penetrarlas. Por lo tanto, a mí me parece que el principal desafío hoy día es político. Es si la política va a decidir que queremos tener o seguir teniendo, porque yo creo que las tenemos hasta cierto punto, por lo menos, instituciones sólidas o si la política quiere controlarla, básicamente con el fin de evitar que sus corrupciones, digamos, o si la política sea descubierta. Me gustaría hacerte una pregunta, pensando en la perspectiva del tiempo, para ver qué nos falta para mejorar también. Porque está muy, bueno, se ha generado una controversia a propósito de una serie de televisión que se llama Alguien tiene que saber, que recuerda el caso de Jorge Matute. Y allí, no digo la serie, pero sí parte de lo que se genera, o sea, de lo que te muestra, es un momento en la historia de Chile en que los jueces investigaban, en que se reclamaba por la división de poderes porque al parecer era más chico Chile, y lo que decía el presidente de la época repercutía mucho en la visión de los jueces o no. A la luz del tiempo, en lo que estamos ahora, es realmente mejor que lo que teníamos antes. Entiendo el punto que tú haces con respecto a la división de poderes y cuidar las instituciones, pero, ¿somos más eficientes? ¿Hay más justicia? En fin. No, yo creo que sin duda nuestra justicia se ha fortalecido en los últimos, yo diría 30 años, probablemente desde el proceso de transición a la democracia. Se ha fortalecido enormemente. Y la prueba de eso es que hoy día vemos a personas poderosas, cosas que hacen, no veíamos, si uno va a 50 años atrás, esto no se veía. Personas poderosas, alcaldes, diputados, senadores, abogados de gran prestigio, gente del mundo empresarial, sometida a proceso, perseguida y eventualmente condenada, no siempre, pero en algunos casos, por delito, porque tenemos una justicia bastante profesional, cosa que en general no se conoce en otros países de América Latina, o mucho menos, digamos, en otros países de América Latina, y no voy a mencionar a ninguno, ni los diputados, ni los senadores, ni los ministros son perseguidos cuando cometen, cuando se involucran en actos de corrupción como los que son aquí en Chile. Yo creo que en ese sentido ha habido un enorme avance. Las policías allanan las casas, aquí han allanado hasta la moneda de la policía. Eso es una enorme muestra de fortaleza. Es cierto, nuestra policía se ha venido profesionalizando, cada día los policías son gente más profesional, digamos. Esto yo que trabajo con el sistema se lo puedo decir, que uno lo ve permanentemente. El asunto es que este camino, que yo creo que es muy virtuoso, por supuesto siempre hay problemas, siempre hay defectos, genera mucha incomodidad, y genera mucha incomodidad en personas poderosas. Y yo creo que hay muchas señales, o algunas señales, a lo menos de que esas personas poderosas no quieren seguir teniendo una justicia independiente, o no quieren que sea tan independiente en términos de que pueda molestarlos a ellos o a sus cercanos, digamos. Yo creo que ese es el gran, digamoslo así, predicamento en el que hoy estamos. Yo creo que nosotros hemos mejorado mucho la independencia de nuestras instituciones. Y en independencia, pero también en capacidad operativa, ¿cierto? Yo creo que han habido programas, han habido programas de capacitación, han habido programas de coordinación, que con todas las dificultades del mundo han venido funcionando. Por ejemplo, todo lo que ha ocurrido de la persecución de las mafias en el norte de Chile ha sido bastante notable a los grupos mafiosos que han llegado a Chile, si bien es cierto, probablemente nos tardamos un poco en reaccionar. Hoy día yo creo que les queda claro que en Chile el delito se persigue. Y se persigue con recursos, se captura bandas criminales, digamos. No hay una tolerancia. El asunto es si vamos a persistir en eso. Y yo creo que hay algunas señales positivas de que vamos a persistir, pero de repente hay algunas señales en que parece que no habría tanto ánimo de persistir en eso. Queremos agradecerte mucho, Cristian, por haber conversado con nosotros sobre este tema, considerando además lo relevante que es antes de la cuenta pública del fiscal nacional Ángel Valencia. Hace solamente unos días conocíamos un estudio de la Universidad de San Sebastián que hablaba de que solo tres de diez causas vinculadas con el crimen organizado terminaban en condena. Por lo tanto, plantea sin duda todavía un tremendo desafío para el Ministerio Público. Cristian Riego, que es académico de la Universidad Diego Portales. Muchas gracias. Gracias. Gracias a ustedes. Hasta luego. Que estén muy bien. Chao, chao.