Una misión que reactiva la carrera espacial. Más de medio siglo después de que Estados Unidos lograra llegar por primera vez a la Luna, superando a la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Ahora la rivalidad es entre Estados Unidos y China. Y es esa rivalidad también la que está entregando el incentivo y los fondos para llevar adelante esta nueva operación. Claro, y no es solamente por lo simbólico que significa conquistar la Luna, sino también hay intereses económicos reales. Por ejemplo, en algunos recursos que pudiera haber en la Luna, algunos recursos minerales como el Helio 3 o las llamadas Tierras Raras. Se abre todo un debate respecto a de quién es la Luna y de quién son los recursos en la Luna. La Luna es el único astro fuera de nuestro planeta que está cerca. Poder entender la Luna nos permite también entender de mejor manera cómo se formó la Tierra. A lo largo de la historia se han lanzado más de 140 misiones al espacio para investigar la Luna. Y la última vez que un ser humano pisó este cuerpo celeste fue hace más de medio siglo. Uno tiene que desarrollar cosas que no existen y solamente por esa misión, pero finalmente la tecnología que se desarrolla se encuentra en nuestra vida cotidiana en los años que siguen. Solo por dar un ejemplo, la tecnología implementada en las misiones Apolo dio origen a sistemas que hoy usamos a diario como el GPS, pero detrás de esa carrera espacial iniciada en los años 50 siempre estuvo la búsqueda de recursos que no existiesen en la Tierra. Hoy ese interés vuelve con fuerza, especialmente... por el helio 13, un elemento que podría transformar a la luna en el gran botín energético del futuro. Es un isótopo de helio muy importante para la tecnología, alta tecnología, desarrollo por ejemplo de chips y también para fusión nuclear. El lado lejano de la luna se piensa que va a ser muy rico, que es muy rico en este mineral, mucho más que en la tierra. Ahora, ¿qué tan fácil sea extraerlo? ¿Qué tan rentable sea celoso? Todas esas preguntas no están claras. Claro que esas dudas podrían despejarse en el corto plazo, porque la exploración espacial avanza sin pausa con el reciente lanzamiento de Artemis II. Y es que superpotencias como Estados Unidos y China miran a la luna como un territorio estratégico con zonas ricas en materiales inexplorados, también llamadas tierras raras, lo que muchos temen eso sí, es que gatille una disputa geopolítica. China ha avanzado enormemente en la exploración espacial y están también planeando misiones que puedan llevar astronautas a la luna. Pareciera que van más retrasados que NASA, entonces en principio la misión Artemis, si todo funciona bien, podría llevar astronautas unos años antes de que China tuviera condiciones de hacerlo. Aquello eso sí no significa que Estados Unidos tenga soberanía sobre la luna, pues el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas de 1967 establece que ningún país puede ser propietario de este cuerpo celeste, pero... Bueno, la luna es chilena, ¿no? Como sabemos, hay un dueño chileno de la luna declarado. Tal cual, y es que mucho antes de que el primer ser humano llegara a la luna, un talquino la inscribió como propia. Una anécdota curiosa, porque como sabemos, aquello no es posible. Si no hay un acuerdo en el corte internacional, no hay un dueño tampoco de la luna. Pero más allá de esa disputa simbólica, la luna hoy se perfila como uno de los activos más estratégicos, una verdadera plataforma de lanzamiento para futuras misiones a Marte y los asteroides, el próximo gran paso de la exploración espacial.