El juicio que cuestiona el modelo de RRSS. -Habla: Matías Aránguiz, Dir. Programa Derecho y Tecnología UC. - Julie Scelfo, Dir. Madres Contra la Adicción a los Medios. - Carolina Pérez, Directora Starfish Preschool. - Alejandra Rossi, Directora Doctorado en Psicología UDP. - Francisco Ceric, Dir. Doctorado Ciencias del Desarrollo UDD.

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Las grandes tecnológicas Meta y Google enfrentan un juicio sin precedentes en Estados Unidos. La acción que inició este juicio fue presentada por una joven que acusa a estas compañías de diseñar plataformas y algoritmos que fomentan la adicción en niños y adolescentes. Este proceso podría marcar un antes y un después sobre la responsabilidad que le corresponde a estas grandes empresas. Los detalles en el reporte que preparó Camila Sumatria. Al parecer, la luna de miel con las redes sociales ha llegado a su fin. Se trata de la campaña publicitaria realizada por Matthew Organized en Londres, Inglaterra, denunciando a través de fotos y pancartas el efecto que estarían teniendo estas plataformas en la crisis de salud mental. Estos se dan paralelo a uno de los cientos de juicios que se darán en Estados Unidos a propósito del impacto de las redes sociales en los niños y adolescentes. Irónicamente, este juicio coincide con su cumpleaños la semana que viene. Cumpliría 21 años. Yo estaría en esa sala representándola a ella y a todos los demás niños que han sufrido daños y han fallecido a causa de las redes sociales. La hija de Juliana, Coco, murió a los 17 años tras consumir un medicamento falsificado que le entregó una persona que conoció a través de Instagram. Por eso ella, junto a una decena de padres, llegó al primer juicio que busca determinar si las compañías tecnológicas Meta y Google son culpables o no de causar adicción y daño en menores de edad a propósito del diseño que tienen estas plataformas. Todos hemos sufrido daños diferentes en las redes sociales, pero en el fondo es lo mismo. Sus prácticas comerciales y responsables son la razón por la que hoy estamos aquí. Mi hijo murió antes de que supiéramos que estos eran problemas derivados de un reto online. Y él no era una persona arriesgada, era un líder. Están ganando miles y miles de millones de dólares mientras se está perjudicando a los niños. Están anteponiendo los beneficios a la vida de nuestros hijos. Y por eso este juicio es tan importante. Un juicio inédito que comenzó el lunes 9 de febrero con la demanda de una mujer de 20 años, identificada por sus iniciales KGM. Según declaró su abogado, Kaylee comenzó a ver videos en YouTube a los 6 años y se creó una cuenta en Instagram a los 9. Esto habría generado una dependencia temprana de las plataformas que, acusan, causó graves daños psicológicos. Hasta la fecha ya se han presentado más de 1 .600 demandas civiles contra redes sociales como Facebook, Instagram, YouTube, TikTok o Snapchat. La estrategia judicial es demostrar que las redes sociales son un producto defectuoso que genera daño en los usuarios. Empresas que ya no podrían ampararse solo en libertad de expresión, sino que... responder al modelo de negocio que han desarrollado. Siempre se ha resuelto que las plataformas están protegidas por la sección 230, que básicamente dice que las plataformas no son responsables por los contenidos en ellas. Y ya se juntan con la protección de la primera enmienda, que es básicamente libertad de expresión, libertad editorial. Entonces, con estos dos estatutos jurídicos, la sección 230 y la primera enmienda, uno decía que las plataformas no son responsables ni lo que hacen por terceros y tienen una protección de lo que ellas pueden decir. ¿Qué es lo que es interesante de este caso? Es que aquí lo llevan a un tercer área de análisis, a decir miren, en realidad aquí el producto está defectuoso. Este juicio es relevante porque es la primera vez en Estados Unidos que un jurado escucha la acusación de que estos productos son adictivos. Como parte del juicio se han presentado pruebas documentales y se han hecho públicos informes que demuestran que estas empresas sabían desde un inicio que estaban perjudicando a nuestros hijos. De acuerdo con declaraciones recopiladas por CNN, a los 10 años Kaylee ya había subido 200 videos a YouTube. Declaró que perder suscriptores la hacía sentir insegura, incluso creaba cuentas adicionales a la de ella para obtener más me gusta en sus publicaciones. En el caso de Instagram, su uso promedio diario llegó a ser de hasta 16 horas. La defensa de ella plantea que las empresas sabían del daño que estaban provocando. La estrategia de los demandantes en este caso era decir, nosotros tenemos tantos documentos internos que muestran que la plataforma sabe, no es cierto, y ha sido declarado y ha sido puesto en conocimiento de que generaba adicción, de que era problemático, de que ciertas conductas generaban, por ejemplo, problemas de dismorfia o generaban problemas de trastorno de sueño o generaban depresión, etcétera, que lo tenían además en sus documentos que yo ahí, ellos están diciendo, bueno, ellos sabían y siguieron con esos features, con esas características que generaban estos efectos, por tanto son responsables por ello, porque sabiendo sus efectos, mantenían ese tipo de configuración. De acuerdo a documentos proporcionados por The Tech Oversight Project, trabajadores de Meta estaban al tanto del objetivo que estaban buscando, generar un mayor nivel de enganche en los adolescentes y sus plataformas como Instagram y Facebook. Dios mío, Instagram es como una droga. Bueno, todas las redes sociales, básicamente somos dealers. ¿En serio lo es? Estamos causando un trastorno por déficit de recompensa porque la gente se pasa tanto en Instagram que ya no puede sentir la recompensa. Es como si su tolerancia a la recompensa fuera muy alta. Una ejecutiva de Meta renunció, dijo que le habían pedido que modificara ciertos algoritmos con respecto a las mujeres adolescentes. Y decía, si una niñita sube una selfie y la baja, la baja porque no tuvo likes, no tuvo comentarios. Si eres una foto top, la vas a dejar ahí. Si la baja antes de los 5 o 10 minutos, a esa niñita hay que bombardearla con skin care, con dieta, con etcétera. Porque claramente la bajó porque no tuvo en fondo engagement con la gente, entonces se va a sentir mal con ella misma. O sea, este algoritmo está alimentado y desarrollado para bombardearte. Además, Kaylee acusa que los filtros de Instagram influyeron en el desarrollo de su dismorfia corporal y en conductas de autolesión. De acuerdo con estudios, los adolescentes que pasan más de 3 horas al día en redes sociales duplican el riesgo de ansiedad y depresión. Desde el desarrollo de las redes sociales partiendo hace mil años con Facebook, lo que se ha visto y la asociación fuerte que hay es que esto ha aumentado fuertemente, por ejemplo, los trastornos ansiosos, ¿cierto? Todo el espectro de trastornos ansiosos, ansiosos depresivos, han aumentado desde que las redes sociales han tomado terreno. Expertos aseguran que el refuerzo positivo de los me gusta y comentarios en estas plataformas actúan como un sistema de recompensa fácil para el cerebro, aumentando la probabilidad de que los menores continúen en línea a la esperada aprobación. A veces la recompensa es directa como un like y eso genera la activación de las vías de recompensa del cerebro y eso hace que tu sistema se acostumbre a cosas fáciles de obtener recompensa. Pero también hay otras que son más generalistas como pertenecer a un grupo, como que un grupo te valide, elegir el grupo en que quieres entrar y cuando hay una recompensa, como el grupo te da la bienvenida o el grupo dice que eres como ellos, también se produce el tema de recompensa. Pero como es algo artificial, no tiene la regulación de que hay un costo. El problema con las redes sociales es que obviamente esto está diseñado para generar adicción y es un modelo de negocio. Por lo tanto, y esto lo puedes ver con escáneres, fMRI y EEG, que la cantidad de dopamina que secreta el cerebro a través de esta plataforma es una cantidad totalmente anormal. Entonces este cerebro, al igual que con las drogas, dice esto es demasiado tóxico para , para la próxima vez me tienes que dar más y a la próxima más o si no, no voy a sentir ningún placer. Y ese es el problema. Si yo parto con un niño chiquitito con estos niveles de placer tan altos, ese niño después lo llevas a la plaza y se aburre. Frente a estas acusaciones, Meta y Google rechazan En tanto, el dueño de WhatsApp, Facebook e Instagram, Mark Zuckerberg, reiteró que sus plataformas no permiten usuarios menores de 13 años. Sin embargo, conversaciones entre colaboradores que datan del 2017 demuestran lo contrario. Oh Dios, ¿ahora vamos a ir por los menores de 13 años? Zack lleva tiempo hablando de eso. , fue asqueroso la última vez que lo mencionó. No tengo ningún problema con contratar gente, pero dirigirse a niños de 11 años me recuerda a las tabacaleras de hace un par de décadas. Lo que Meta está haciendo, está diciendo, y lo que ha hecho históricamente en casos como esto, ¿no es cierto? Es decir, no, pero es que mira, esta persona además tiene una situación complicada en su casa, además le hacían bullying, y eso generó la depresión, no nosotros. Y el derecho no sabe cómo trabajar con probabilidades o con porcentaje. Es decir, , pero es que Meta representaba el 20 % de la posibilidad que esta persona le diera depresión. Entonces Meta dice, bueno, pero por tanto no soy responsable. Previo a este juicio, Kaylee llegó a un acuerdo monetario con TikTok y Snapchat. Mientras cientos de padres siguen este proceso judicial. Uno que de ser positivo para los demandantes establecería un precedente en torno al uso de datos de niños y adolescentes. Así como sobre los efectos nocivos de las redes sociales.