En las antípodas del liderazgo tóxico, que muchos hemos conocido en nuestra vida laboral, está el liderazgo empático.
Y es fácil decir, pero, ¿se empático? Lo difícil es ejercerlo.
¿Cómo se construye? ¿Cómo se ejercita? ¿Qué ingredientes tiene? Son las preguntas que le hicimos a la experta Elisa Anzoleaga, que ha estudiado el asunto del liderazgo de manera muy profunda, una académica de la Universidad Diego Portales, que nos cuenta a continuación qué se requiere para ser un líder empático.
Liderazgo en general tiene que ver con que una persona tiene la capacidad de establecer objetivos y movilizar a otros para cumplir metas, tareas, actividades y facilitar las condiciones para que esto pueda hacerse de buena manera.
El liderazgo empático en particular es un modelo basado en la clásica teoría de la empatía que supone un proceso en loop circular en el cual yo soy capaz de leer y reconocer tu estado emocional, cuáles están siendo tus sentimientos en este momento, qué es lo que estás pensando y cuáles son tus necesidades.
Soy capaz de transmitirte a ti que estoy comprendiendo eso y hay una, comillas, como confirmación de tu parte de que eso que yo estoy identificando es exactamente lo que tú estás sintiendo y pensando.
Y esto es un periodo, un proceso que va en espiral, por lo tanto se van haciendo ajustes, se va afinando el proceso de empatía entre las partes.
O sea, cuando hablamos del liderazgo en las organizaciones es importante poder entender que de todas maneras está la idea de que el líder tiene o la jefatura tiene que establecer metas, establecer objetivos, generar condiciones para que los equipos avancen y conducir y acompañar esos procesos.
O sea, lo empatía.
no es algo así hippie, buena onda, de empático, nos caemos bien y yo sé lo que estás sintiendo.
No, no, no, hay que ponerlo en el contexto de trabajo tal y como funciona.
Aquí a la base está el tema del reconocimiento, el reconocimiento del otro, de los equipos y las personas como seres humanos, como seres humanos que tienen emociones, que tienen percepciones, que tienen experiencias y donde el trabajo es una experiencia fundamental en la vida de ellos.
La capacidad también de leer las necesidades de ese otro en términos de qué requiere de mí como jefatura para poder realizar bien su trabajo.
La capacidad que tenga el jefe de comunicarle al otro que está pudiendo leer esas necesidades, de leerlo tanto cognitivamente como afectivamente y poder generar las condiciones para brindar ese apoyo, de poder a través también en este proceso de comunicación entregar una retroalimentación que sea oportuna, de poner atención al diseño del trabajo también y mirar cómo las personas no solo tienen emociones y cogniciones, sino que tienen un contexto laboral que genera un contexto favorable o desfavorable para que las personas puedan cumplir y realizar su trabajo.
Ese es el espiral, eso es lo que necesitamos entonces favorecer.