¿Cómo están? Bienvenidos a Última Mirada.
Tenemos nuevo gobierno, hoy día, instalado ya.
Pasan muchas cosas cuando se instalan los gobiernos.
Primero, hay que conocerlo.
Hay que entender un poco, a ver, cuánto se demora su periodo de asentamiento, digámoslo así, para que puedan empezar a pasar cosas.
Vamos a conversar hoy día con el profesor de la Universidad Diego Portales, Hugo Herrera, que ha estado con nosotros muchas veces.
Muchas gracias por la invitación.
Me interesaba mucho conversar contigo sobre, a ver, qué cosas son típicas.
de la instalación de gobiernos y qué cosas no son tan típicas.
Me explico.
Tú tienes una serie de promesas que has hecho en tu campaña y tienes un tiempo que crees que vas a empezar a resolver.
Por lo tanto, tienes un tiempo para eso.
Pero, al mismo tiempo, hay veces que tú tomas decisiones rápidas en virtud de las cosas que están pasando y eso puede hacer cambiar un poco la dirección y el tiempo de las medidas que tú prometiste.
¿Cómo se comunica lo que tú haces a la gente y cómo la gente entiende si es que el gobierno ha construido cosas, ha hecho cosas o no? A ver, yo creo que hay que distinguir para el pasado y el futuro porque hay un gobierno que se va y uno que comienza.
O sea, partiría con el que se va, yo creo que lo único así de peso que uno podría decir que deja el gobierno es lo que dice Gonzalo Vinter, digamos.
O sea, son más valiosos ahora que terminaron que cuando comenzaron el gobierno.
Hay que ver cómo se desenvuelven los meses que quedan, el tiempo inmediatamente de instalación del otro gobierno.
Pero me temo que en términos de logros institucionales no deja mucho el gobierno.
O sea, aparte del plebiscito de salida, del fracaso de los dos procesos constituyentes.
Que no son necesariamente culpa únicamente de este gobierno porque acuérdate que...
El primero sí, el segundo no.
Claro, exacto.
Porque hubo dos procesos y tuvieron distintas ideologías, si tú quieres...
Totalmente de acuerdo.
Pero no hubo reformas educacionales importantes, no hubo reformas a la educación superior, no hubo...
El no hubo en la lista de lo que dejó el gobierno en la práctica, me parece.
Hay algunos detalles en que no, por supuesto, y hay una parte de gestión que es importante siempre considerarla.
Ahora, respecto al gobierno que llega, yo creo que ahí es una tremenda incógnita porque tú tienes, yo diría, dos pares de ministros.
Y lo ejemplificaría en Alvarado como ministro del Interior y Teodoro Rivera, que son como los ministros fome, diría así, o los que le dan estabilidad al gobierno en términos positivos, digamos, porque tienen experiencias, están curtidos.
Y ministros más como entretenidos, digamos.
Aunque es un poco frívolo hablar así en política, creo que lo pondría como ministros con capacidades creativas que podrían sorprendernos, que son Luis de Granch y el de Vivienda Poduje.
¿Por qué? Porque ellos podrían romper con su carácter la típica asociación que se tiene de izquierda a Estado, derecha a mercado.
¿Por qué? Porque dentro de los ejes que tiene que resolver el gobierno de José Antonio Kast, está uno en donde el Estado es fundamental, que es darle a todas las comunas de Chile condiciones de subsistencia a esta altura similares.
Dígase atención de salud, de educación, retén de carabineros o tenencia de carabineros, comunicaciones, y eso significa vías de transporte adecuadas.
Entonces, tú podrías tener a un gobierno de derecha parecido a lo que fueron los gobiernos del siglo XIX.
O sea, gobiernos que hacen líneas de tren, que instalan civilización, por decirlo así, allí donde no la hay, que mejoran escuelas donde han sido arrasadas por mala gestión o porque los liceos bicentenarios se ponen a las pailas, etcétera.
O sea, tú podrías tener una derecha que desde el Estado regulariza, normaliza la situación.
Me parece que eso es el gobierno de emergencia si uno lo mira en términos de sumas y restas.
No está pensando, me parece, José Antonio Kast, en el retail, ni en las pymes.
Yo te iba a preguntar justamente sobre eso porque a mí me llamó la atención que el presidente Kast dijera que este primer gobierno iba a estar acompañado de este concepto, el adjetivo de, bueno, es un gobierno de emergencia.
Porque, a ver, cuando tú estás en emergencia, todo es relativamente súbito.
Todo tiene que pasar ahora, todo tiene que ser rápido, todo tiene...
Y justamente un gobierno que comienza, teóricamente, tiene que instalarse, tiene que conocer un poco el sector, y por lo tanto los tiempos son más bien lentos de los primeros gobiernos, en el primer año y sobre todo en el primer y segundo.
Entre otras cosas, porque nosotros tenemos, y tú lo sabes perfectamente bien, tenemos un sistema de cuatro años sin reelección inmediata.
Por lo tanto, tú tienes un año de instalación, un segundo año donde tienes libertad para hacer lo que quieres, y ya en el tercero empiezas a pensar quiénes son las próximas elecciones y después de elecciones...
Entonces, ¿cómo se da esa situación de emergencia? Mira, estas son predicciones, así que podrían pasar o no pasar, pero yo creo que una situación en la que se podría avanzar rápido es la seguridad, que es urgente, que es algo altamente sensible, y que es donde tú puedes ser efectista, digamos.
O sea, donde tú puedes mostrar resultados, aunque no sean los resultados definitivos, pero sí resultados inmediatos.
Hay otros temas que son mucho más lentos, como por ejemplo lo que estaba planteando antes, o sea, construir que cada comuna de Chile tenga una buena asistencia médica, un buen retén de carabinero, una buena comunicación en términos de conectividad, etc., eso es mucho más lento.
Pero no hay que olvidar que la crisis por la que venimos atravesando también ha sido muy lenta.
O sea, si uno piensa para atrás desde el centenario...
Perdón, desde el centenario sería un exceso.
Sí, un exceso.
Desde el bicentenario, que Chile está pasando por una crisis de legitimidad de las instituciones, de desajuste entre los anhelos populares y la institución de pérdida de legitimidad de las instituciones como el Parlamento.
Entonces, ahí hay mucho que construir y que requiere mucho trabajo.
Entonces, eso va a ser lento.
Yo creo que, por lo mismo, esta dupla Louis de Grange -Poduge podría ser muy útil, porque podrían, con creatividad, digamos, hacer el complemento entre los aspectos de seguridad, que no les empecen directamente, con cuestiones ya más estables de cómo se piensa proyectar el país en términos de infraestructura, en términos de vivienda, en términos de superación, además, de la crisis de vivienda por la que pasamos, Diego.
Yo he dicho varias veces esto.
Yo creo que no hay nada, nada más elocuente para poder transmitir lo que un gobierno hace o no hace, que cuando de repente tú te levantas en la mañana, tomas tu auto, te vas caminando, y de repente ves que hay un camión, hay una gente haciendo una serie de movimientos y que te das cuenta de que te están construyendo un puente a 300, 400 metros del lugar y que siempre se dijo que se iba a hacer, pero no se hace.
Pero tú ves por primera vez piedras, gente trabajando.
Cuando tú notas eso, automáticamente te da la sensación, oye, van a pasar cosas.
Están construyendo cosas.
Estoy totalmente de acuerdo.
Y yo creo que un gobierno que quisiera dejar impronta en la historia de Chile, si es que quiere dejar impronta por algo distinto de lo típico que dejan impronta los gobiernos de centro -derecho, de derecha, que es un puntito más de crecimiento económico que ahora con el sistema productivo en crisis es muy difícil de manejar, es la infraestructura, son los proyectos de infraestructura.
O sea, si este gobierno construyera la prometida por todos red de trenes y la ampliara de manera sustantiva, si ampliara el metro de manera sustantiva y mejorara las comunicaciones en regiones, los sistemas de comunicaciones en regiones.
El sistema de salud, por ejemplo, en términos de las listas de espera y todo ese tipo de cosas.
Efectivamente, o sea, que nadie más se muriera de cáncer en listas de espera, digamos.
Si avanzara en proyectos simbólicos como la producción de energía, eólica, pero avanzar, yo haría un paso más todavía.
Hoy día se puede hacer florecer el desierto.
Si el gobierno dejara una pampa del tamarugal funcionando, digamos.
Esas son cosas que no se olvidan.
Esas son cosas con las que tú haces historia, digamos.
O sea, a Balmacea le podemos criticar muchas cosas, nos acordamos del suicidio, qué sé yo, pero nadie, nadie se olvidó.
de los trenes de Balmaceda, que fue el que más tramos de línea férrea construyó en Chile, mil y tantos kilómetros de línea férrea en esos años.
Si este gobierno avanzara en la instalación de consultorio, en la instalación de retenes policiales, porque la policía está a la baja en cantidad y en calidad de la preparación de los uniformados, si avanzara también en sistemas de infraestructura, yo creo que en un momento sobre todo de crisis económica, de crisis de productividad, sería una manera hiperconstructiva de zafar y poder proyectar, además, una imagen de capacidad de gobierno, de capacidad de Estado, de mirar más allá de tus cuatro añitos, digamos, por decirlo así.
Sí, pero hay un punto ahí, que hay del influjo de los otros países que nosotros nos relacionamos con ellos.
¿Qué tanto eso, de alguna manera, influye en cómo se hace? A ver, yo creo que hay dos, al menos dos temas, digamos.
Uno es cómo tú te relacionas institucionalmente con los otros países en proyectos interoceánicos, en grandes proyectos de infraestructura, donde también hay temas geopolíticos importantes que solucionar, porque la pregunta es con quién vas a colaborar más, si con Argentina, con Perú, con los chinos, con los norteamericanos, ¿cómo va a ir ahí el asunto? Yo creo que son temas todavía por definir, pero que son muy promisorios, porque estamos en un momento en que las comunicaciones internacionales y el comercio internacional se está alterando.
O sea, la importancia que está adquiriendo el Pacífico, esto de que habla la Armada desde los años 80, digamos, de que el Pacífico iba a ser el centro del planeta, se está volviendo cierto de pronto.
¿Y eso qué significa? Bueno, significa que Chile puede seguir teniendo la misma flota de superficie con la que cuenta la Armada hoy día, o que va a tener que empezar a fabricar su propia fragata y en alianza con quién lo va a hacer, con los alemanes, con los norteamericanos, con los chinos.
O sea, ahí tú tienes una serie de grandes proyectos que también son promisorios, hay que hacerlo y te pueden dejar una imagen de Estado.
El otro problema es el problema más complejo, me parece a mí, o más negativo en términos de imagen, que es el de la inmigración.
O sea, ¿cómo lo vamos a hacer para tener una inmigración ordenada, una inmigración plural, una inmigración que no sea solamente de refugiados políticos y refugiados económicos? Yo ahí tengo una tesis radical, creo que hay que aprovechar la necesidad con las posibilidades de proyectar al país.
En Chile la educación escolar está en el suelo, en el suelo.
¿En qué sentido dices tú que está en el suelo? Todo medido por estándares internacionales.
O sea, si a los alumnos del mundo tú los divides en cinco quintiles, Chile en el mejor quintil no tiene a nadie.
Vaya al mejor colegio de Santiago, vaya al colegio más sencillo de provincia, no tienes a nadie en el mejor quintil de alumnos.
Y eso significa que tú tienes un profesorado que es mediocre, que no es capaz de sacar a los alumnos, ni siquiera a los de mayor capital cultural, o sea, a los de familia con ca e la casa, por decirlo así, no puedes ponerlo en el quinto quintil, en el de más arriba.
¿Así de drástico? Así de drástico.
Los chinos tienen ahí, no sé, tienen un porcentaje importante de las personas que van a ser nuestros futuros jefes, digamos.
Porque si tú no tienes a nadie ahí, o estás criando unos genios tapados, lo que no creo, digamos, o estás simplemente frustrando el futuro del país.
Pero hay un asunto que yo creo que, sobre todo pensando en la inmigración, podría ser importante.
Todo el sistema de educación chileno se armó con extranjeros.
Como dicen los prisioneros, todos los colegios de monja y todos los colegios de cura son extranjeros.
Las monjas francesas, los curas alemanas del verbo, los curas franceses, qué sé yo, las monjas inglesas, son todos extranjeros, que eran francesas, entre paréntesis.
Son todos extranjeros.
El pedagógico fue todo fundado por extranjeros, eran profesores extranjeros de Alemania.
Todos los sabios del siglo XIX, Filippi, y...
...
Claudio Gai, qué sé yo, Domeico, son todos extranjeros.
Y todos ellos fueron los que los forjadores, Andrés Bello, para qué decir, fueron los forjadores de las humanidades y de las artes en Chile.
O sea, yo diría, jubilemos bien a aquellos profesores que han trabajado en malas condiciones y que no han podido desplegar sus capacidades, pero traigamos en reemplazo porque tú no puedes formar profesores y la gente no está estudiando pedagogía, más encima, digamos, la gente con buenos puntajes.
Y trae profesores extranjeros.
Rehagamos lo que se hizo en el siglo XIX.
Y desde ese punto de vista, Hugo, ¿qué tanto se da la oferta de alumnos chilenos que van a ser posgrado afuera? Porque eso te revela, si es que efectivamente los aceptan en universidades extranjeras, bueno, de que hay capacidad para hacerlo.
¿Hay una medición de eso comparado entre países? Mira, en general, los chilenos se desenvuelven bien afuera, pero no tenemos, yo no la veo, por lo menos, una élite de chilenos instalada en el extranjero.
Una red, digamos.
Tú puedes ver una red de alemanes en universidades norteamericanas, mucho premio Nobel norteamericano, son fichajes de profesores alemanes, digamos, que la grúa se los levanta y se los lleva.
Pero tú no ves eso con los chilenos.
A los chilenos, en general, les va bien haciendo sus posgrados, los profesores rescatan que son responsables, y punto.
Hasta ahí llegamos.
Pero no tenemos, no somos parte de la élite mundial en términos intelectuales.
Y está bien.
Y eso es igual para, por ejemplo, te voy a poner al tiro, Humberto Maturana, Harvard, filósofo, genial, y una persona que va a estudiar, pongo un ejemplo, Claudio Teitel, que yo lo conozco, que es un tíbulo brillante, que va y informa, él, en Estados Unidos, a otros científicos.
O sea, los hay, sí los hay.
Pero son poquitos, no son masa crítica, a eso me refiero.
O sea, no es una red de personas contactadas que esté produciendo en los distintos ámbitos del conocimiento y de manera integrada.
Eso no existe.
¿Podría existir? Sí, podría existir.
¿Podría haber existido en el pasado? También podría haber existido en el pasado.
Ahora, yo me propongo logros más modestos.
¿Por qué no crear esa red en Chile que ni siquiera existe? O sea, si tú tomas a todos los doctores, voy a decir, una cosa fuerte, digamos, pero si tú tomas a todos los listados de doctores en las humanidades en Chile, la verdad es que es un sistema muy normal, digamos, o sea, no creemos el cuento, pero Chile, aparte de poetas en el área de las humanidades y quizás en la historia, el resto de las humanidades es más bien desastroso el panorama.
o sea, yo no estoy con el expresidente Lacut que decía que no estudiaran tanto filosofía, digamos, porque no...
Vuelvo a mencionar al profe Maturana que, ojo, que es una excepción.
Maturana era biólogo, no hay que olvidar eso, o sea, su forma.
Era biólogo, tení razón, pero incursionó en la filosofía.
Sí, estoy totalmente de acuerdo, o sea, eso en Chile existe, tú tienes a, sin ir más lejos, Torretti, estudio de Derecho y luego Filosofía, pero en general esa es la combinación, Alfredo y José Linjón, estudio de Derecho, luego se da igual a la historia, Francisco Antonio Encina, estudio de Derecho, se da igual a la historia, pero no tienes humanidades más abiertas que esa con buenos rendimientos.
Somos un país todavía de abogados, ingenieros, periodistas y arquitectos, digamos, no variamos de ahí y de ahí salen, digamos, para otras y no está mal porque en esas áreas la gente se desempeña bien, tú de los tribunales puedes quejarte de corrupción, pero no te puedes quejar de mala calidad de los fallos, digamos, en cambio del colegio si te puedes quejar de mala calidad de los profesores y eso es muy triste, digamos, porque yo preferiría que la gente se quejara de la mala calidad de los fallos a que los pobres niños estuvieran con malos profesores.
¿Esto, Hugo, es un problema de plata? ¿Es un problema de recursos para generar una estructura de, por ejemplo, educación comparable? Es comparable porque todos mis títulos son estadounidenses, yo viví en Estados Unidos y conocía un montón de cosas, pero vi a gente también y profesores...
Hay bastante pencas en algunas veces, pero la pregunta es, ¿cómo se llega a la excelencia en materia educativa? Buena pregunta, y yo creo que muy difícil de responder, pero si hubiera dos medidas que yo tomaría inmediatamente, sería una, fortalecer la educación técnico -profesional.
O sea, en Chile tú tienes dos tercios de las personas que estudian Derecho que no van a trabajar como abogados.
O sea, le están vendiendo un cartón de mentiras.
Así de claro.
Sus padres probablemente, si han sido camioneros, si han sido mineros, van a haber ganado mucho más que ellos.
Estamos viviendo de glorias pasadas, porque tú vinculas al abogado con el abogado de los años 50, 60, 80, que se instalaba con un par de amigos y le iba bien.
Pero eso no existe, eso es un tercio de los estudiantes.
La educación técnico -profesional, porque además Chile no es un país antiguo.
Aquí no hay una cultura milenaria.
Aquí, con suerte, tenemos 100, 200 años de cultura.
Entonces tú dices, ¿cuáles son las capacidades que están más esparcidas por la población? ¿Las capacidades de especular el mundo, de lucubrarlo, de hacer grandes inventos? ¿O las capacidades de transformar la realidad, de hacer puentes, de hacer puertos, de hacer infraestructura, primero para buenas casas, digamos, para vivir bien? Y luego, sobre esa base, lo otro, tiene que haber, por supuesto, humanidades.
Tiene que haber, por supuesto, buenos abogados.
Pero eso viene como complemento, pero hoy día tenemos la pirámide invertida.
Eso haría primero.
Y lo segundo, yo creo que falta patriotismo, porque el problema de la escuela, que es el gran problema que tenemos, es que es muy caro y es a muy largo plazo que tú ves los resultados.
Entonces, ningún gobierno está dispuesto, salvo que sean gobiernos muy comprometidos patrióticamente con el país, está dispuesto a hacer ahí la inversión que es donde se necesita, y hacer los grandes cambios ahí que es donde se necesita.
Hoy día, lo que había de bueno, se desmanteló.
El Internado Nacional Barro Arana se parece más a un correccional que a un colegio.
La gente se arranca, se va de ahí.
Los cursos tienen 10 alumnos, digamos, pero no porque estén experimentando un sistema de educación personalizada, sino que porque se arrancan de miedo las familias, digamos.
Y hay una red ahí de activistas que se juntan a hacer asados, exalumnos, y les enseñan cómo hacer molotov.
Es un sistema casi penitenciario, digamos.
Pero es un ejemplo de algo que fue bueno y se echó a perder.
Pero en la masa, nuestra educación escolar va de mala a pésima.
O sea...
Falta patriotismo, cambiaría eso, cambiaría las condiciones laborales de los profesores, integraría a profesores extranjeros, eso por un lado, y por otra parte, a nivel superior, invertiría la pirámide más técnico -profesional, y luego la educación para elucubrar el mundo, digamos.
Eso le dirías tú al presidente casi que te preguntara.
Al tiro, al tiro, al tiro.
Bueno.
Yo creo que él conoce la educación técnico -profesional, además, porque es una persona que ha trabajado en esa área.
O sea, para ser cecinas, tú necesitas buenos técnicos, no necesitas buenos abogados.
Para ser político necesitas no solamente tener buenos abogados, sino que necesitas tener un espíritu de aceptación del otro como legítimo otro.
Bueno, eso yo creo que es algo que falta, ahí tú vas con un clavo, pero en la política, en la gran política.
O sea, que empecemos a entendernos con los demás y a conversar, más que a convencer necesariamente.
La política requiere mucha conversación.
Y va a haber harto tiempo para conversar, tenemos harto tiempo para seguir conversando de esto.
Muchas gracias, Subo Herrera, por haber estado con nosotros aquí este día.
A todos ustedes, muchas gracias por su sintonía.
Nos vemos.
Chao.