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"La pandemia infantilizó a los universitarios: hoy no aceptan reprobar" [ [ La educación superior no es un delivery". Así tituló Viviana Tartakowsky, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Bernardo O'Higgins, la carta al director que envió al diario La Tercera para visibilizar un fenómeno "agotador". "Cada vez se ha vuelto más frecuente que docentes de educación superior debamos enfrentar denuncias ante la Superintendencia de Educación e incluso recursos judiciales, interpuestos por estudiantes que reprueban evaluaciones o exámenes de título. Sin embargo, preocupa observar una creciente dificultad para aceptar la reprobación como una posibilidad inherente a toda evaluación", describió en la misiva, que rápidamente se difundió el redes sociales generando una avalancha de comentarios. "Nunca pensé que iba a generar tanto revuelo, pero académicos y hasta ex alumnos me escribieron para darme las gracias", dice Tartakowsky, sicóloga clínica y doctora en Educación de la Universidad de Barcelona. ¿Qué la llevó a hacer pública esta situación? "Llevo varios años como directora de carrera. Si antes me había pasado una situación como la descrita en el año, este año habrán sido unos 10 casos. Y colegas de otras universidades me contaban lo mismo. Es algo que se repite y que habla de un problema más profundo del sistema". ¿Qué tipo de conductas observa en estos estudiantes? "Muchísima externalización de la culpa, como que el profesor les tiene mala, en vez de reconocer que hubo falta de estudio o que hubo algún problema en su vida. Son estudiantes que faltan a clases, no cumplen con los requisitos mínimos y aún así sienten que la reprobación es injusta. Antes existía más autocrítica. Hoy hay actitudes muy confrontacionales, incluso de estudiantes que le dicen a profesores con 30 años de experiencia que saben más que ellos". ¿Qué argumentos dan los que reclaman? "Cerca del 80% aluden a problemas de salud mental. Se argumenta que no pueden ser evaluados porque no están en condiciones psicológicas adecuadas, y que por eso deberían ser aprobados. En otros casos recurren a abogados CEDIDA y presentan recursos de protección. He tenido colegas que han debido ir a tribunales a defender sus evaluaciones, e incluso rectores han tenido que respaldar institucionalmente a los docentes". A qué se debe este cambio "Todo gira en esta lógica de mercado de la educación que es bien tóxica y como en todas las materias, este análisis es bien sistémico porque incluye muchas variables. Una de ellas son las políticas públicas mal implementadas, que terminan fomentando el clientelismo. Incluso hay denuncias que han sido hechas por papás y en la educación superior no hay apoderados. Estamos generando profesionales infantilizados que el día de mañana no van a tener herramientas para ellos solos sacar la voz de una manera responsable. La pandemia también favoreció a eso, infantilizó a los alumnos porque en esa época se flexibilizó todo. No se podía reprobar a nadie, y se entendía porque era una lógica de la emergencia. Hoy tenemos estudiantes que no toleran la frustración, que viven una nota cinco como un fracaso absoluto". En la educación escolar ya no se puede hacer repetir por nota o asistencia. "Sí, esa cultura escolar es un factor, lo mismo que el entramado económico de que si pago, tengo que recibir el título. A ello se suma una comprensión distorsionada de derechos como la gratuidad. Se instaló la idea de que porque el Estado financia los estudios, el título está garantizado. Y no es así. El acceso es un derecho, el título no. Se obtiene con esfuerzo, con evaluación, con responsabilidad. Son situaciones que abruman porque uno tiene una responsabilidad ética en la formación". ¿Y la evaluación docente? "Perverso. En general los estudiantes, salvo excepciones, evalúan bien a aquel docente que toman pocos exámenes, donde todos pasan. Volvemos a las políticas públicas bien intencionadas, pero mal implementadas. Se promueve la retención a toda costa, se mide la calidad por tasas de titulación, y eso termina presionando a los docentes a aprobar. Por ejemplo, un indicador actual que se miden para los procesos de acreditación es la empleabilidad. Entonces no basta con que tú hagas un buen proceso de enseñanza, sino que además le tienes que ayudar a buscar trabajo. Seguimos infantilizando a ese futuro colega. De alguna manera, esta vida de facilismo que está avalada por las políticas públicas". Pese al diagnóstico crítico, la académica asegura que no se trata de demonizar a los estudiantes. "La gran mayoría quiere aprender y se esfuerza. Pero hay un grupo que se ve muy afectado por esta lógica de inmediatez y de derechos mal entendidos. "La educación no puede funcionar como un mercado ni como un servicio a la carta. Formar profesionales implica exigencia, límites y también acompañamiento”. Autor: DANIELA TORÁN.