Tema: ProChile
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Por Marcela Aravena, jefa de Innovación en ProChile. "Las empresas que han sido acompañadas por nuestra institución exportan, en promedio, a cinco mercados más que aquellas que no han recibido este apoyo. Esa diferencia no es menor: diversificar destinos reduce la exposición a shocks externos y abre nuevas oportunidades de crecimiento". Cuando se habla de exportar a Asia, la imagen que suele venir a la mente es la de grandes embarques de salmón o cerezas. Y no es una imagen equivocada: la mayor parte del volumen que Chile envía a esa región la mueven empresas de gran tamaño, con capacidad para operar en mercados exigentes y distantes. Pero hay otra forma de llegar a ese continente, y está creciendo con fuerza: la de la Pyme chilena que no exporta bienes, sino servicios con valor agregado. Los números lo confirman. En el primer trimestre de 2026, las exportaciones chilenas de servicios superaron por primera vez en la historia los US$ 1.000 millones, con un crecimiento de 18,3% respecto al mismo período de 2025. Los subsectores que lideran ese salto son precisamente aquellos donde las Pymes tienen mayor protagonismo: TICs con US$ 286 millones (+15,3%), mantenimiento y reparación con US$ 258 millones (+181,4%) —impulsado por servicios aeronáuticos— y administración con US$ 97 millones. A eso se suman los récords históricos de 2025 en animación y videojuegos, servicios financieros, y servicios de investigación y desarrollo. Chile ya exporta conocimiento a escala. ¿Por qué Asia? Porque no es solo el mercado más grande del mundo, sino uno de los polos de innovación más dinámicos del planeta. Corea del Sur es el cuarto país más innovador del mundo según el Global Innovation Index 2025 —primero en Asia— con un ecosistema de startups valorado en US$237.000 millones. Beijing concentra más de 1.000 centros de I+D y 10.000 empresas de alta tecnología. India es hoy uno de los tres principales ecosistemas de innovación global, y Chile acaba de convertirse en el primer país de América Latina en integrarse a su Global Innovation Alliance. Estos mercados no solo demandan tecnología: están activamente buscando aliados estratégicos en regiones emergentes. Para una Pyme chilena de software, animación o ingeniería, eso cambia completamente el marco: no se trata de exportar a Asia, sino de innovar con Asia. A diferencia de los sectores tradicionales, los servicios y la innovación no requieren de grandes volúmenes ni de complejas cadenas logísticas para llegar al otro lado del mundo. Un estudio, una plataforma, un videojuego o una solución de ingeniería viajan en un archivo. Esa es la ventaja estructural de la Pyme innovadora: su producto es escalable sin que su tamaño sea una limitante. Lo que sí requiere es conocimiento del mercado, redes de contacto y acompañamiento especializado. Ahí es donde entra ProChile. Las empresas que han sido acompañadas por nuestra institución exportan, en promedio, a cinco mercados más que aquellas que no han recibido este apoyo. Esa diferencia no es menor: diversificar destinos reduce la exposición a shocks externos y abre nuevas oportunidades de crecimiento. A través del programa ProChile Global X Asia, trabajamos junto a Pymes de base tecnológica para trazar una vía de entrada a los mercados asiáticos: desde la identificación de oportunidades y la adaptación de la oferta, hasta la vinculación con redes comerciales y contrapartes en destino. El resultado es una hoja de ruta concreta. Chile está demostrando que puede exportar mucho más que materias primas. La Pyme innovadora es parte central de esa historia y Asia es el escenario donde puede escribirse. El rol de ProChile es precisamente ese: acompañar a las empresas en cada etapa de su internacionalización. Fuente: ProChile PROPYME Columnas Pymes