Arqueólogos encontraron moneda del Siglo XVI usada en la fundación de Puerto del Hambre

lunmas.cl - 17/04/2026 13:00:00


Tema: Universidad Bernardo O`Higgins

Audiencia: 4,85K

VPE: $ 1,21K

Texto completo

Conquistador español Pedro Sarmiento de Gamboa la dejó ahí hace 442 años Asentamiento en una orilla del Estrecho de Magallanes estaba destinado a controlar el tránsito entre el Atlántico y el Pacífico, pero fracasó dramáticamente. «Y luego hizo un hoyo y puso la primera piedra de la iglesia en nombre de la Santísima Trenidad, y nombró a la iglesia Nuestra Señora de la Encarnación». Como si fuera un anónimo cronista, Pedro Sarmiento de Gamboa relata la odisea de un conquistador español que en realidad es él mismo. «Entre las primeras piedras que puso por cimiento puso una moneda real de plata con las armas reales de España y con el nombre de su majestad Philippus Secundus Rex Hispanarium y de Indiarum». Escondido en la tercera persona, describe la ceremonia con la que el 25 de marzo de 1584 él y 337 colonos comenzaron a levantar, en una de las orillas del Estrecho de Magallanes, 50 kilómetros al sur de lo que luego sería Punta Arenas, un asentamiento que debía controlar el tránsito entre el Atlántico y el Pacífico. «Fundaba y fundó en aquel mismo sitio una ciudad metropolitana por cuenta de su majestad, y para él y sus descendientes, a la cual nombró desde luego la Ciudad del Rey don Felipe». Ahí estaba Soledad González, historiadora y académica de la Universidad Bernardo OHiggins, y los arqueólogos del Museo de Historia Natural Simón Urbina y Francisco Garrido lideran un equipo que acaba de hacer un hallazgo decisivo donde estaba el pueblo que nunca se convirtió en ciudad y al que el corsario inglés Thomas Cavendish llamó Puerto del Hambre, por las condiciones en que vivían sus habitantes. Gracias a un mapa del Siglo XVI, los investigadores sabían dónde debió haber estado la iglesia y decidieron pasar un detector de metales en ese terreno. En un punto la señal del aparato sonó fuerte. Luego excavaron. «Y ahí fue súper sorpresivo cuando salió la moneda. El ritual de fundación estaba descrito en los documentos de Sarmiento y aparece mencionada la moneda», cuenta Soledad González. Un real de a ocho, aparentemente de plata, el mismo que el conquistador habría puesto sobre una piedra de la iglesia hace 442 años, volvía a ver la luz del sol. «Era el dólar de la época. Es una moneda que tuvo una circulación global amplia. Como el imperio español era bien amplio, tenía valor en México, en Filipinas, pero también se podía cambiar por monedas de otros imperios, como Holanda, por ejemplo. Como cuando cambias euros por dólares. Pero acá el valor es más simbólico que monetario», cuenta. La moneda estaba enterrada a no más de cuatro centímetros de la superficie. «Esa zona no es como las ciudades, donde se junta mucho sedimento. En las ciudades hay derrumbes, terremotos, inundaciones, se caen murallas, entonces generalmente a veces tú tienes que excavar uno, dos, tres o cinco metros para encontrar algo. Acá es naturaleza y en el fondo no hay tanto material», explica. La piedra El equipo de investigadores también habría encontrado la piedra en la que Sarmiento la puso. «Puedes ver que en la piedra está la huella, porque, cuando tú depositas un objeto y queda 500 años encima de algo, deja una marca. Es una piedra lisa y está la marca de la moneda», explica. Análisis en un laboratorio determinarán la composición química y la cantidad de metales que tiene el real de a ocho. «Además queremos compararla con una moneda hermana, porque Sarmiento fundó meses antes otro asentamiento en Punta Dungeness, que se llamaba Ciudad Nombre de Jesús. Ahí hizo un ritual parecido, que también involucró una moneda. Esa la encontraron unos colegas en Argentina, en el 2017», cuenta. Las revistas «Live Science» y «National Geographic» publicaron artículos sobre el hallazgo. La historiadora recuerda que la felicidad no fue completa cuando la encontraron. «Al principio sentimos incredulidad, porque uno siempre tiene un enfoque así como bien incrédulo. También, después de la primera impresión y de la alegría, sentimos un poco de preocupación, porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Lo primero que tú quieres es verla. La gente dice ¿dónde la van a exhibir? Bueno, eso es algo que cuesta plata. Exhibir, hacer una sala de museo, que un museo, ya sea público o privado, asuma la responsabilidad de exhibir una pieza de esta envergadura, hacer vitrinas, hacerle un guion. Eso ya no depende de nosotros. Eso se llama un proceso puesto en valor», dice. Autor: Ariel Diéguez