Tema: Facultad de Economía y Negocios
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Socia y gerenta general Krebs Consulting El futuro del empleo calificado en Chile no se va a definir exclusivamente en La Moneda ni en los laboratorios de innovación. Se está definiendo, día a día, en las decisiones que toman los directorios, los equipos ejecutivos y las áreas de personas. En cómo se lidera, cómo se anticipa y cómo se responde a un entorno que seguirá siendo incierto, con o sin inteligencia artificial, y más allá del ciclo político actual. Con el resultado presidencial ya definido, el debate público comienza a desplazarse desde la campaña hacia sus posibles efectos en la economía, la inversión y el empleo. En ese contexto, una de las preguntas más recurrentes es qué impacto tendrá el nuevo ciclo político en el mercado laboral, particularmente en el empleo calificado. A esta inquietud se suma otra, instalada hace más tiempo, pero cada vez más presente: el avance de la inteligencia artificial y su influencia en el trabajo profesional y ejecutivo. Ambos factores concentran atención, titulares y expectativas. Sin embargo, cuando se observa el funcionamiento interno de las empresas y los procesos reales de toma de decisiones en materia de personas, la conclusión es menos evidente y, al mismo tiempo, más relevante: ni el cambio de gobierno ni la irrupción de la IA serán, por sí solos, los factores que determinen el futuro del empleo calificado en Chile. El verdadero punto de inflexión está en otro nivel. Desde hace varios años, el mercado laboral ejecutivo viene experimentando una transformación silenciosa pero profunda. Los cargos se han vuelto más complejos, los márgenes de error más estrechos y los contextos más inciertos. Hoy, las organizaciones no buscan únicamente experiencia acumulada o conocimiento sectorial, sino ejecutivos capaces de leer entornos cambiantes, tomar decisiones con información incompleta, integrar múltiples variables y liderar equipos en escenarios de presión. Este cambio no se origina en la tecnología ni en la política contingente. Ambos actúan como aceleradores de un proceso previo. La inteligencia artificial, por ejemplo, ha elevado el estándar esperado de desempeño, pero no ha reemplazado la necesidad de juicio, criterio y responsabilidad en los roles de mayor impacto. En la práctica, lo que se observa es una mayor exigencia sobre las capacidades cognitivas y estratégicas de quienes toman decisiones, más que una sustitución directa de personas por sistemas. Algo similar ocurre en el plano político. Con un giro claro en la conducción del país, muchas empresas revisan escenarios, ajustan supuestos y recalibran expectativas. Es un ejercicio legítimo. El riesgo aparece cuando el entorno político se transforma en una explicación totalizante, capaz de justificar decisiones apresuradas o, por el contrario, una peligrosa inmovilidad. Los principales desafíos del empleo calificado —escasez de talento preparado, brechas de liderazgo, dificultades para atraer y retener personas clave— no se resuelven automáticamente con un cambio de gobierno. Tampoco se generan de la noche a la mañana. Responden, en gran medida, a decisiones organizacionales acumuladas en el tiempo: cómo se forman los liderazgos, cómo se gestionan las carreras, qué se espera realmente de quienes ocupan posiciones estratégicas. En el escenario post elecciones, una de las tentaciones más comunes es sobredimensionar factores externos y subestimar el rol que juegan las propias organizaciones. Sin embargo, la evidencia que entrega el mercado laboral es consistente: las empresas que cuentan con liderazgos sólidos, estructuras claras y una mirada estratégica sobre su talento logran adaptarse mejor, independientemente del signo político del gobierno de turno o del ritmo del cambio tecnológico. El futuro del empleo calificado en Chile no se va a definir exclusivamente en La Moneda ni en los laboratorios de innovación. Se está definiendo, día a día, en las decisiones que toman los directorios, los equipos ejecutivos y las áreas de personas. En cómo se lidera, cómo se anticipa y cómo se responde a un entorno que seguirá siendo incierto, con o sin inteligencia artificial, y más allá del ciclo político actual. Para más noticias de After Office en Ex-Ante, clic aquí. Le podría interesar: Más mujeres en los directorios: ¿una cuota o el impulso para una nueva forma de liderar? Por Constanza Ossa Ver en detalle ( 4 min. lectura) Desempleo prolongado: el efecto silencioso que debiera estar en la agenda electoral. Por Constanza Ossa Ver en detalle ( 6 min. lectura) El talento sostenible que Chile requiere. 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