Una situación también bastante preocupante, pensando en cómo ha sido esta avanzada y cómo también esto va a terminar pensando en lo que sucede con Venezuela. Y se ha hablado de ese escenario de Venezuela que podría también darse en esta situación porque así lo ha dejado Escribir, por ejemplo, lo ha dejado en vista Donald Trump, el presidente estadounidense, de que podría tomarse el territorio, de que podrían tener a sus líderes, la verdad es que incluso operativos en contra de ellos. Vamos a revisar este tema junto a Francisco Cananza, investigador asociado de la... Universidad Bernardo Higgins, para entender también un poco hacia dónde podría ir este conflicto. Francisco, ¿cómo está? Bienvenido a Chilovisión Noticias. Buenas tardes, Pablo. Muchas gracias por la invitación. Gracias a usted por estar con nosotros. A ver, nuevas sanciones finalmente en contra de los líderes cubanos, en este caso lo que es en contra del presidente. Y esa situación también es bastante particular. ¿Cómo se puede ver finalmente esta situación del avance de estas sanciones y con una amenaza constante en contra de Cuba, producto de también estas decisiones de incluso poder anexar la isla, de un embargo que continúa apretando al régimen cubano? Bueno, tiene que ver con la política internacional que instaló algo supresivamente Donald Trump en este segundo gobierno. Muchos esperaban que no iba a tener gran presencia. Así obtuvo la victoria, ofreciendo entre otras cosas, ¿no? Pero ciertamente él inicialmente no lo había planteado de esa forma, ¿no? Entonces sorprende un poco al mundo. Pero ya habiendo visto lo que ha ocurrido en Irán, por un lado, y lo que ocurre muy cerca de la propia Cuba, en Venezuela, en realidad se está actuando conforme a un guión algo conocido. Ocupo la palabra algo conocido, en realidad, porque la situación cubana es distinta. Hay una historia larga entre los Estados Unidos y Cuba que se arrastra desde la Guerra Fría y eso indudablemente hace pensar varias veces, uno supone, tanto al presidente Trump como a sus asesores, en los pasos que efectivamente podría dar. Eso es cuando uno se pregunta si es que esto va a ser un calco de lo ocurrido en Venezuela con el régimen de Maduro. De todos modos, la historia aquí pesa y a pesar de que Rusia está bastante debilitada, no es la Rusia, digamos, soviética, y que además está fuertemente enfocada en el frente ucraniano, siempre constituirá un factor a la hora de tomar algún tipo de decisiones. Desde ese punto de vista, uno podría especular que este sistema de máxima presión económica que está ejerciendo Estados Unidos y que es una extensión o proyección del embargo, de este embargo que ha durado ya largas décadas, constituiría el mecanismo, podríamos decir, más favorable, tal como está presentándose el tablero en estos momentos. Evidentemente uno no podría descartar que sucedieran otras cosas, por supuesto. Y ese es el punto, uno no podría descartar esta situación. ¿Están las condiciones? A ver, ¿están las condiciones? Estoy consultando desde que nadie pudo anticipar lo que iba a suceder en Venezuela. Nadie imaginaba que iba a haber un operativo militar de comandos estadounidenses para sacar y extraer al líder del régimen venezolano. Entonces, dado que ya conocemos ese escenario, ¿está la situación para que en Cuba pueda suceder algo similar, al menos con Raúl Castro, por ejemplo? Uno no puede descartar nada con el presidente Donald Trump. Eso ya ha quedado de manifiesto. Yo insisto con el punto. Estados Unidos, independiente de la cercanía geográfica que tiene con Cuba, tiene que tener en cuenta esa historia. Y esa historia tiene protagonistas. Y uno de los protagonistas todavía respira con otro nombre, con otra realidad, y ese es Rusia. Desde esa lógica, entonces, Estados Unidos tendrá que pensar dos veces si es que incursiona en términos, podríamos decir, militares, o si actúa como espejo de lo ocurrido en Venezuela. Evidentemente, no se puede descartar, no se debiera descartar. Ahora, Estados Unidos ha ido avanzando, pero en sus amenazas ha sido cada vez más explícito, en términos simbólicos, está hablándole de manera muy directa, haciendo un rodeo a la Cuba actual, a la Cuba de Díaz -Canel. Y eso, evidentemente, nos cambia un poco las cosas. Pero yo quiero insistir, el peso de varias décadas de historia compartida debe ser tomado en cuenta a la hora de que Estados Unidos dé un paso algo más audaz. Y cuando digo audaz, quiero decir ya una intervención de fuerzas armadas o de servicios de inteligencia, como podría ser el caso de extraer de territorio cubano algunos de los antiguos líderes, donde, evidentemente, Raúl Castro, este hombre de casi 100 años, sería el epítome o el ejemplo de la radicalidad de un tipo de decisión en específico. Por supuesto, quiero insistir, nada puede... Pero hay una gradualidad entre lo que hoy día está haciendo Estados Unidos y que tiene que ver con este embargo económico de recursos que tienen muy malas condiciones a la población cubana. Peor de lo que ha estado en las últimas décadas, era especial, post -desestructuración de la Unión Soviética, peor todavía. Pero entre eso, entre lo que está ocurriendo en este momento y una incursión de carácter militar, evidentemente hay otras opciones. Hay opciones intermedias. Una de ellas es pactar con algún representante de la cúpula del Partido Comunista y generar un sistema, por ejemplo, que ha dado fruto, o me refiero a que ha dado estabilidad a algunas otras naciones antaño profundamente opuestas a los Estados Unidos, como en el sudeste asiático. Pensando en casos como Camboya, casos como Vietnam, donde los partidos dominantes, especialmente partidos de extrema izquierda, han logrado desarrollar un tipo de administración de tipo capitalista sin necesariamente ceder demasiados espacios en lo político, que es una opción, podríamos decir, intermedia y que uno no podría descartar. Evidentemente eso requiere de una cierta ingeniería, una arquitectura, pero dado el tiempo que ha durado el conflicto entre los Estados Unidos y Cuba, pareciera ser que tiempo todavía hay. Esperemos que haya, finalmente. Pero también entendemos que Donald Trump hace análisis todos detrás de esa cortina que tiene de la inteligencia y que muchas veces se toman decisiones reales cuando hay una fachada. Recordamos lo que sucedió, por ejemplo, con Irán. Había en medio de las negociaciones y se da este conflicto que hasta el día de hoy está afectando sobre todo al mundo entero. Francisco, ¿ha habido mayor apertura de parte de Cuba para poder acercarse un poco en posiciones a Estados Unidos? Estoy pensando en que, por ejemplo, sucedió con Venezuela. Hoy día Venezuela es el mismo régimen, pero ha tenido una mayor apertura con Estados Unidos. ¿Qué es lo que está buscando también Estados Unidos con todo esto? ¿Posicionarse realmente o presionar a estos proxys, podríamos decirlo, de lo que es en su momento Rusia, la ex Unión Soviética finalmente, China también? Estados Unidos tiene una espina clavada en Cuba. Eso sí es un hecho. Esto tiene que ver con otro tipo de... O sea, hay otros ejemplos en el mundo que uno podría detectar, como el caso de China con Taiwán, ¿no? Evidentemente cambiando todo lo que haya que cambiar en términos de legitimidad histórica, pero me refiero a las formas de relación con, en este caso, una sociedad o un país vecino. Estados Unidos tiene una espina y quiere solucionarlo en algún momento, pero cuando yo digo que tiempo hay todavía es porque esto se ha alargado bastante tiempo y probablemente si hay algo de sabiduría en los consejeros del presidente Donald Trump, probablemente le han dicho que no es pertinente ni necesario apurar las cosas. Cuando digo apurarlas, tiene que ver con una intervención militar. Una cosa es intervenir militarmente, especialmente cuando se tiene una superioridad como la que tiene Estados Unidos contra cualquiera en el mundo. Pero otra cosa muy distinta, y esto lo sabemos, Pablo, tiene que ver con qué hacemos el día después. Cuando alguien vence militarmente, bueno, hay que darle una cierta forma de administración. También uno recuerda lo costoso que fue para Europa, que tomó varios años, sino décadas, estabilizarse después del año 45, cuando se pone fin, diríamos, a la Segunda Guerra Mundial. Bajo ese ejemplo, uno sabe, y lo está viendo hoy día en lugares como la propia Venezuela, Siria, Afganistán, por ejemplo, e Irán podría ser una suerte de ejemplo, pero bueno, el régimen se mantiene todavía algo estable. Y entonces, teniendo en vista aquello, uno vuelve a hacerse la pregunta, con algo, con un mínimo de sabiduría, bueno, ¿y qué hacemos al día siguiente? Salvo que efectivamente exista una manera de darle continuidad a la administración, me refiero a una administración que busque cierta justicia, que brinde posibilidades de bien común. Se ha hablado mucho de que Estados Unidos estaba pactando con uno de los nietos del propio Raúl Castro. Bueno, evidentemente esto, al haberse constituido en cierta forma como una especie de dinastía familiar, la dinastía de los Castro, o de estos guardianes victoriosos de la Revolución, los llamados barbudos, ¿no? Tiene algo de sentido, pero en realidad hay que nuevamente hacerse la pregunta, ¿con quién se estaría pactando? ¿Qué tipo de fuerza efectiva tiene una sola persona? ¿Qué tipo de ascendencia tiene...? ¿Qué tipo de asesinato tiene...? sobre, por ejemplo, las poderosas Fuerzas Armadas cubanas, qué tipo de fuerza tiene sobre los empresarios derivados de esas propias Fuerzas Armadas bajo el nombre o el conglomerado de Gaesa. Entonces, todas esas cosas tienen que tenerse en cuenta a la hora de definir, estoy pensando en los Estados Unidos, en qué tipo de decisión tomar. Desde ese punto de vista, la retórica se aviene con lo que Estados Unidos está haciendo y con lo que está haciendo en este momento en términos de política internacional. Habría que ver qué costos está dispuesto a pagar para dar un paso más hacia adelante, un paso más, podríamos decir, profundo en Cuba. Hay que pensar, sí, además, que Estados Unidos tiene una mínima presión que es la que ocurre con los refugiados o expatriados cubanos de primera generación, los que vayan quedando vivos y, evidentemente, su descendencia, especialmente en la zona de Florida. Pero es una mínima presión, ¿no?, que evidentemente tiene algunos ribetes de relevancia electoral, ¿no? Hay que pensar que son personas que mayoritariamente votan por el partido del presidente Trump, votan por el ala republicana y que están esperando algo de los Estados Unidos. Pero, de todos modos, Estados Unidos tampoco uno piensa, está dispuesto a hipotecarlo todo solamente por convencer o por satisfacer a la migración cubana, sea, insisto, de primera generación o su descendencia. ¿Pone en riesgo Estados Unidos algunos aspectos? Estoy pensando, por ejemplo, en que se dijo su intervención en Afganistán, finalmente en el Medio Oriente, terminó saliendo y perdió más de lo que ganó. En este caso, la decisión que ha tomado Estados Unidos de enfrentar estas situaciones para ir terminando, ¿es finalmente un riesgo para él o Estados Unidos ha aprendido a arriesgar menos, lo que tal vez significa que demore más? Bueno, últimamente ha arriesgado bastante lo que ha sido inesperado. En Venezuela fue algo que no veíamos desde hacía mucho tiempo, desde Panamá, desde fines del siglo XX no se veía algo así. Desde este lado del mundo habíamos simplificado nuestra interpretación de cómo Estados Unidos se estaba relacionando con el resto del planeta y, claro, uno decía, pareciera ser que esto es normal, este tipo de intervenciones, pero en otro lado, no acá, no con los hispanohablantes al menos, sino que más bien en el mundo medio oriental, en el mundo árabe -islámico y evidentemente en el islámico iraní. Pero desde esa lógica Estados Unidos parece que sí está arriesgando, insisto, desde el bombardeo de las centrales de producción de armas nucleares o de energía nuclear en Irán el año pasado, desde la guerra este año, desde ese apoyo cada vez más abierto y denodado hacia el gobierno de Israel y lo mismo en Venezuela. Entonces, también Estados Unidos hoy día, bajo la administración de Donald Trump, parece ser capaz de todo. Lo que, claro, nos abre a la pregunta, ¿no es cierto?, que nos estamos haciendo todo el mundo. ¿Cómo va a seguir? Quiero insistir, desde un punto de vista pragmático, tal vez yo me atrevería a decir que mantener las sanciones y inflamar la retórica tal como se está haciendo, constituye un camino que es lógico para los Estados Unidos. El siguiente paso, con los grados que hemos funcionado, ya pasa a ser otra cosa. No es que Estados Unidos no pueda hacerlo, no se observa que haya ni un límite material, podríamos decir, económico, todavía le quedan fuerzas militares, a pesar de que se desgasta diariamente en forma veloz y profunda, Estados Unidos manteniendo varios frentes vénicos abiertos, y tampoco en términos morales. Recordemos una de las frases más incendiarias de los últimos tiempos fue parte de Donald Trump, mis límites son solamente mi moral y mi mente. Bueno, vamos a ver cómo sigue también este conflicto. Francisco Ocaranza, investigador asociado de la Universidad Bernardo Ging, le queremos agradecer por este contacto con Chile Visión Noticias. Gracias por la invitación, Pablo. Buenas tardes. Muy bien, cuídense. Chau, chau. Gracias. Bueno,